ASISTENCIA PERSONAL: CAMINANDO HACIA LA VIDA INDEPENDIENTE II

Continuamos conociendo el Servicio de Asistente Personal de la mano de los participantes que se benefician de este servicio que ofrecemos desde Salud Mental Aranda. (Para preservar la intimidad de los participantes se les ha asignado un pseudónimo).

Por qué te viene bien compartir ese rato con el AP.

TIGRE: He cogido confianza con mi asistente y me gusta pasar tiempo con él.

GATO: Por la seguridad y el alivio con el que me encuentro.

PUMA: Me hace olvidar lo mal que lo pasé con mi expareja, lo pasé muy mal cuando a veces pensé en el suicidio y hablar de esto y de otras cosas me ayuda a superarlo.

CABRA: Me ayuda a distraerme de la rutina del pueblo, siempre me alegro mucho cuando viene y me siento escuchada y que me entiende.

OVEJITA: porque estoy muy sola y me gusta hablar con la asistente, se me hace corto el tiempo ya que se me pasa muy rápido, porque cuento lo que me ha ocurrido a lo largo de la semana y contarlo me ayuda a estar mejor.

ZORRO: Me ayuda a salir de casa un par de horas a la semana, algo que me viene muy bien y que espero con ganas.

DELFÍN: Me siento bien con ella y me da confianza para hablar de mis cosas porque no me siento juzgada, además me anima para seguir adelante y me hace sentir que soy capaz.

BURRITO: Me ayuda saber que estáis ahí.

KOALA: Porque cuando estoy con él me apoya y me da muy buenos consejos, y me hace sentir bien.

PANDA: Porque cuando estoy con el me encuentro a gusto, y me enseña a controlar mis frustraciones.

¿Tienes confianza con tu AP? ¿Qué te ha llevado a tener esa confianza?

TIGRE: Sí, llevo 3 años con él y me siento cómodo y con la confianza suficiente para poder hablar de cualquier cosa.

GATO: Tengo mucha confianza con mi AP, sobre todo por la seguridad y el alivio que me proporciona.

PUMA: Bastante, son gente de confianza y lo demuestran dándote la ayuda que necesitas.

CONEJO: Si, que alguien me escuche con respeto y no sentirme juzgada me hace confiar.

PERRO: Si, mucha, tengo más confianza que con la familia porque el AP me ayuda y me apoya.

GORRIÓN: Si porque nos tratamos con honestidad, respeto y sin prejuicios, algo que echo de menos en mi vida diaria.

CABRA: Si, comparto todo con ella hablamos mucho y de muchos temas, nos reímos mucho y me alegra la vida, eso me da confianza.

OVEJITA: Hemos conectado bien, porque me entiende bien.

LINCE: si tengo confianza. Son muchas horas juntas en las que hemos hablado de todo, y, como se suele decir, “el roce hace el cariño”.

ZORRO: He cambiado tres veces de asistente en cuatro años y todos son buenos profesionales, eso me da confianza porque, además, me tratan con respeto y cariño.

DELFÍN: Si, nos conocíamos de antes y eso es un punto, además me valora y me respeta tal y como soy.

GATO II: desde luego que si. Su forma de ser conmigo y de tratarme tan bien desde un principio, sin ni siquiera conocerme.

BURRITO: Sí, tengo confianza y estoy contento con ella, escucha, y ayuda.

KOALA: Si, porque día a día me lo demuestra.

PANDA:  Me lo demuestra todos los días que puedo confiar.

¿Cómo estabas antes del servicio y cómo te encuentras en este momento? ¿Te sientes capaz de hacer más cosas por ti mismo que antes del SAP? ¿Crees que haces más cosas por ti mismo desde que empezaste con el SAP?

TIGRE: Antes me encontraba fastidiado emocionalmente, sin embargo, ahora estoy mejor. Me siento con más ganas de vivir que hace unos años.

GATO: He mejorado mucho en ilusión y ánimos en general. Me siento capaz de hacer más cosas, con muchas más ganas. Siento que estoy más organizado, con mucho consejo.

PUMA: Después de una mala relación con mi expareja me quedé hundido tanto psicológica como económicamente y estas personas me están ayudando mucho porque sin ellas no volverían a ser el mismo de antes. Ahora me encuentro bastante mejor y con otra perspectiva de la vida, me siento con más capacidad para hacer más cosas que antes gracias a la ayuda del SAP. Ellas son una gran ayuda y lo digo con todo el corazón, no lo digo por decir, sino que lo siento como lo digo.

CONEJO: Llevaba un tiempo mal, me encontraba muy baja de moral, con pocas fuerzas y sin ninguna motivación para hacer algo. Ahora me encuentro mucho mejor, mi vida se ha normalizado y vuelvo a ser una persona autónoma.

PERRO: Fumo cannabis, depende del consumo que haga estoy bien o mal, pero el AP me da fuerzas para ganar confianza en mí mismo y siento que me comprenden. Para mí son una gran  motivación que me ayuda a intentar superarme cada día.

GORRIÓN: En mi casa me han sobreprotegido siempre, desde mi diagnostico en salud mental han hecho todo entre mis padres y mis hermanas. Desde que empecé con el AP siento que he madurado emocionalmente y me ha ayudado a superar los malos momentos que he pasado al tener que cuidar primero de mi padre y su fallecimiento y ahora de mi madre que es una persona mayor. Ahora me siento más capaz de hacer cosas por mi misma porque tengo el apoyo del  AP que me refuerza y me ayuda a seguir adelante.

CABRA: antes del AP no salía para nada de casa, me sentía sola y triste, he conseguido vencer los miedos y las sombras que me perseguían, mi vida ha cambiado para mejor. Ahora tengo muchas ganas de salir y de hacer planes y actividades fuera de casa y aparte también tengo una rutina que me encanta romper.

LINCE: Estaba muy sola, casi perdí hasta el habla. Ahora hablo durante dos horas con fluidez. Mi AP es el vínculo que tengo con el mundo y me hace sentir conectada, aunque a penas salga de casa.

DELFÍN: Antes me sentía sola, no tenía con quien expresar lo que siento de forma libre. Ahora me siento capaz de decir lo que quiero en voz alta y que alguien me escuche sin juzgarme. Me siento capaz de hacer cosas sola, y así voy perdiendo los miedos y tengo más confianza en mí misma.

KOALA: Antes me encontraba agobiado por lo que me está pasando, ahora estoy mejor mentalmente, y tengo más apoyo.

PANDA: Antes mi relación familiar estaba muy deteriorada, y desde que estoy con él ha mejorado, pero tiene que ser aún mejor.

ASISTENCIA PERSONAL: CAMINANDO HACIA LA VIDA INDEPENDIENTE I

A lo largo del año, desde el Servicio de Asistente Personal de Salud Mental Aranda se han atendido a 23 personas de Aranda y la comarca. Mucha gente se pregunta en qué consiste realmente este servicio, y quién mejor que las personas que lo reciben para explicar qué hacen y qué beneficios han obtenido desde que lo reciben. (Para preservar la intimidad de los participantes se les ha asignado un pseudónimo).

¿Qué es lo que más valoras o más te gusta del servicio y de tu asistente personal? ¿Y lo que menos?

TIGRE: la confianza que he cogido, los desahogos emocionales y la relajación que siento después. De momento no me molesta nada de mi asistente, me parece que tiene buen humor y buen talante.

CONEJO: Las conversaciones que tenemos me sirven de desahogo y que hacen que vea las cosas de una forma más positiva. No hay nada negativo que pueda decir del asistente.

PERRO: Me ayudan con mis problemas y con el consumo de cannabis, me hacen mucha compañía y me dan cariño.

GORRIÓN: Que puedo contarle cualquier cosa con total libertad sin sentirme juzgada. Me trata con respeto y tiene mucha empatía y asertividad conmigo.

LINCE: Ha sido y sigue siendo un gran apoyo para mi, además me escucha y me comprende. Lo que más hacemos es conversar, algo que a mi AP se le da muy bien y me hace sentir a gusto. Saca jugo a todo y pasamos unos ratos muy amenos. Aprendemos juntas y hablo y me expreso mejor que hace unos años.

ZORRO: Poder hablar con confianza de cosas íntimas. No veo nada de malo en el AP.

BURRITO: Hay muchas cosas buenas que valorar del servicio y de mi asistente personal. Valoro saber que estáis ahí, que puedo contar con vosotros, con vuestra ayuda, apoyo, compañía… No tengo ninguna queja de mi asistente personal, me parece un encanto. Creo que se podrían hacer aún mejor las cosas. En primer lugar, la financiación del servicio, ya que a través de la Dependencia te ofrecen el servicio, pero hay que pagar también. En el servicio también creo que debería ser más abierto, y podrías hacer cosas para mí aunque yo no estuviera presente: hacer trámites en la administración, trámites bancarios, compras, buscar un piso… También la necesidad de implantar un horario de citas, ya que me gustaría que el servicio fuera más a demanda (por ejemplo si hoy quiero ir por la tarde a hacer algún recado, poder llamar por la mañana y contar con ese apoyo por la tarde). Me gustaría que en vez de tener que estar yo pendiente de los horarios de mi asistente, creo que sería mejor contar con el servicio a la hora que a mí me viniera bien (dentro o fuera del horario laboral establecido),  y no necesariamente con mi asistente, sino con cualquier otro que estuviera disponible. Hay que estar al servicio de quien lo necesita y no del trabajador. Aun así, estoy muy contento con el servicio y con mi asistente, creo que el trabajo es fenomenal.

GATO II: Que puedo hablar con ella de cualquier tema sin miedo a ser juzgada o por mi pasado. Me sirve como desahogo. Aprendo muchas cosas nuevas con ella. En momentos de bajón me ayuda a regularles. Sabe cómo ayudarme en cualquier cosa que necesito y me ha servido mucho cuando he estado mal de las piernas, ya que me ha sido de un gran apoyo. La forma en que trata, de alegría, cordialidad y respeto, siempre con una sonrisa al recibirme. Lo que menos me gusta es que creo que no ha establecido buena relación con el resto de la familia y que las sesiones se me hacen cortas.

PANDA: Me hace ver cosas que yo antes  no veía, y he aprendido a controlar mis frustraciones. Lo que menos me gusta  es que es un poco estricto.

 

Cuéntanos que sueles hacer con tu AP.

GATO: Me asesora en trámites. Me da confianza en temas de papeles, me orienta en gestiones burocráticas y me ayuda con las citas médicas. Hay además un desahogo emocional. Me apoyan en las AVDs, me asesoran y así no me dejo.

PUMA: Solemos charlar sobre cosas de actualidad en España y en el extranjero. Me ayuda en temas tecnológicos y otras gestiones. Después tomamos un café antes de irse de vuelta.

CONEJO: Charlamos sobre temas de actualidad y de cosas personales que han sucedido y suceden en mi vida. No puedo decir nada malo del AP.

PERRO: Hablamos mucho de temas personales y de actualidad, consultamos internet, escuchamos música, hacemos ejercicios de estimulación cognitiva, plasmamos ideas en el papel, hacemos recados, paseamos, tomamos algo en una terraza….

GORRIÓN: Paseamos, hablamos y reflexionamos sobre problemas y situaciones de mi vida y de la vida en general. También tomamos café en un bar, vamos a hacer la compra o a ver escaparates.

OVEJITA: Hablar, hacer la compra y compartir el tiempo.

ZORRO: Me acompaña a hacer trámites, charlamos, paseamos, me saca del pueblo algo que agradezco porque me ayuda a desconectar.

DELFÍN: Hablar, comunicarnos y resolver dudas que me surgen en el día a día.

GATO II: trabajamos las emociones, me acompaña a hacer algún recado, y así no me siento tan sola. Me ayuda en el tema de autoestima, trabajándola. Es un hombro en el que apoyarme si estoy mal y un punto fuerte en el que confío para contar mis cosas y desahogarme.

KOALA: ejercicios con las piernas, caminar, hablar del problema que estoy teniendo.

 

¿Lo recomendarías a otras personas con problemas emocionales?

TIGRE: Sí, porque te ayuda a relajarte, a no pensar en nada, a tener momentos entretenidos. También ayuda a gestionar lo que pasa dentro de la persona.

PUMA: por supuesto, es de mucha ayuda tanto mental como psicológica y son compasivas con la gente que tiene problemas.

CONEJO: Si, porque viene muy bien desahogarse emocionalmente con alguien para poder seguir adelante.

CABRA: Pues si, por el buen trato y sobre todo por el respeto de todo lo relacionado con nuestros problemas de salud mental.

OVEJITA: si, para que le ayuden, como a mí.

LINCE: Si que se lo recomendaría a otras personas porque para mí es algo muy bueno y me ayuda a tener mejor calidad de vida.

BURRITO: Por supuesto que lo recomendaría a otras personas, a todas.

GATO II: Si, porque a mí, me ha venido bien, me ha ayudado mucho.

PANDA: Si, porque es muy positivo

Continuará…

PROYECTO JULIA

En Febrero comenzaba nuestro recorrido por este camino llamado Proyecto JULIA que hemos realizado en Roa. Los inicios no fueron fáciles, no nos conocíamos entre nosotras, cada una de un pueblo diferente, con una edad diferente y unas barreras que a veces todas nos autoimponemos. Por otra parte, no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar bajo el paraguas “mujeres con problemas de salud mental de la zona rural”, aunque no queramos, a veces nosotras mismas nos ponemos las etiquetas y las acompañamos de prejuicios. Nunca pensé que llegaríamos a conectar y compartir tanto.

Desde esta incertidumbre empezó nuestro camino. Un camino que ha hecho que en ciertos momentos tengamos que derrumbar cimientos que pensábamos que eran firmes en nosotras, pero que en vez de sostenernos, nos hacían empequeñecer.

Cada una de nosotras ha vivido a lo largo de su vida situaciones de desigualdad simplemente por el hecho ser mujer, a lo que hay que añadir problemas emocionales y vivir en un pueblo. Nuestras vidas no han sido fáciles, pero creemos firmemente que tenemos los mismos derechos que todo el mundo, que la igualdad no debería ser algo que pelear, sino que debería ser un derecho protegido y que para que las cosas cambien, tenemos que mantenernos unidas.

En este trayecto por Proyecto JULIA, hemos conocido los recursos de protección que tenemos las mujeres contra la desigualdad de género, la necesidad de caminar juntas en este proceso y de querernos libres. Nuestras conclusiones son que la educación es la base fundamental para conseguir la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, ya que nadie nace siendo machista sino que las tradiciones y los aprendizajes nos “obligan” a encajar en ciertos patrones; y que aunque la lucha es un proceso de desgaste, es mucho más fácil si luchamos todas juntas, apoyándonos unas a otras.

En este camino, también hemos descubierto nuestras muchas capacidades y fortalezas, y también hemos cambiado nuestra forma de actuar ante muchas cosas. Ahora nos sentimos más seguras de nosotras mismas, no dejamos las cosas “estar”, sino que hacemos lo que creemos que tenemos que hacer desde la calma y el respeto, no pasamos por alto ningún tipo de violencia hacia nosotras mismas ni hacia otras mujeres, y no permanecemos calladas. Podríamos decir que hemos perdido el miedo, y eso nos ha hecho más libres.

Ya no estamos solas, ahora somos parte de un grupo de mujeres valientes, fuertes, seguras, con menos miedos y complejos, más empoderadas, libres y felices. Nos llevamos de este gran grupo que hemos formado una gran sensación de pertenencia, amistad, convivencia, apoyo mutuo, autoconocimiento, estrategias para estar mejor, muchos aprendizajes y también mezcla cultural, incluidos intercambios de recetas de nuestros lugares de origen.

¿Quién nos iba a decir que esas mujeres que se sentaron a nuestro lado ese primer día y que estaban tan lejos, iban a estar ahora tan cerca?

 

Fdo. Mujeres participantes Proyecto JULIA 2022.

“MI EXPERIENCIA”

Llegó tercero de carrera y con ello las tan esperadas prácticas. Estuve informándome acerca de asociaciones que hubiera en la zona en la que vivo y de pronto vi “Salud Mental Aranda” y pensé, ¿Y si es allí en el primer sitio en el que te gustaría aprender?, pero claro, a la vez me decía a mí misma “Nunca te has replanteado nada que tenga que ver con la salud mental”, y fue en ese mismo momento en el que sin pensarlo dos veces, llamé.

Llamé con temor de que mi primera ilusión no obtuviese la respuesta que esperaba, pero todo fue fluyendo de forma magnífica. Cuando recibí un “Si” como respuesta, se me iluminaron los ojos y abracé más fuerte que nunca el sentimiento de ilusión.

Siempre hay gente que habla de forma positiva o negativa de sus experiencias en las prácticas, así que el primer día llevaba un cúmulo de emociones además de un nudo en la garganta y otro en el estómago. Estaba muy nerviosa.

Conforme fue pasando el día, cada vez iban desapareciendo más los nervios. Me sentí muy bien recibida tanto por los profesionales como por los participantes.

Desde el primer momento me explicaron cuáles serían mis funciones como futura educadora social dentro de esta asociación. Cada día iba aprendiendo un poco más la parte teórica e iba desarrollando ciertos aspectos de la práctica.

Según fueron pasando las semanas, las tareas que realizaba eran mayores. La comodidad que he encontrado ha sido un gran apoyo y motivación para esforzarme al máximo por aprender. Los técnicos se han portado conmigo de forma magnífica y los participantes, desde el primer día, he sentido que me han demostrado su cariño y aprecio además de confianza para apoyarse en mí también.

He sentido una evolución no solo profesional sino también personal. Me han dado la oportunidad de conocer cada uno de sus programas, participar en cada una de sus actividades y además desarrollar las mías propias. Desde el primer momento, me han ofrecido la oportunidad de exponer diversas ideas que yo puedo tener, y eso sin duda, es lo que también me hace conocerme poco a poco a mi, dentro de este bonito oficio.

Se me ocurren mil formas de agradecer la oportunidad que me han dado, pero si lo tuviese que decir de forma rápida sería la siguiente:

“Gracias por darme la oportunidad de formar parte de esa gran familia que sois. Gracias a todos los profesionales por enseñarme tantas cosas. Gracias a cada uno de los participantes porque gracias a todos vosotros me doy cuenta de muchas cosas. Y gracias en general por todo, por el trato, el aprendizaje y por mostrarme una parte más de mí que desconocía.”

 

Fdo. Alicia Benito Guerrero

LA IMPORTANCIA DE PEDIR AYUDA

 

En el año en el que la salud mental está en boca de todos, consideré oportuno formar parte de Salud Mental Aranda como voluntario y ver la realidad de aquellas personas que tienen la valentía de pedir apoyo psicológico.

 

Todas las personas hemos pasado por diferentes alteraciones físicas que nos han llevado al médico. Sin embargo, pese a que la gran mayoría también hemos tenido momentos en los que nuestra salud mental se ha visto mermada por diferentes causas, algunos no hemos sido lo suficientemente “valientes” como para pedir ayuda.

 

El mero hecho de pedir ayuda externa supone mostrar una vulnerabilidad que todos tenemos pero no queremos demostrar a los demás, es por eso por lo que etiqueto como valientes a quién acude a organizaciones como Salud Mental.

 

La salud mental engloba aspectos muy variados (cognitivos, emocionales, sociales,…) y no tenemos por qué conocerlos todos con exactitud. Entonces, ¿por qué en ocasiones tratamos de sobreponernos nosotros solos a problemas que desconocemos? Quizás la respuesta a esta pregunta esté relacionada con la creencia popular de que debemos de ser fuertes siempre ya que la “debilidad” es algo negativo.

 

La debilidad es una muestra de humanidad, ya que todos contamos con virtudes y defectos. El objetivo final de pedir ayuda a otras personas es poder unir las virtudes, conocimientos y experiencias de estas para hacer frente a nuestros problemas.

 

Considero que no es más inteligente el que más aguanta los golpes, sino el que pide ayuda para aprender a gestionarlos.

 

Fdo. Carlos del Álamo Pérez.

SALUD MENTAL, LA YA OLVIDADA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Los Juegos Olímpicos Tokio 2020 dejan sobre la mesa muchas cosas en las que reflexionar y trabajar, y la salud mental ha sido una de las protagonistas.

A raíz de que Simone Biles, gimnasta estadounidense de 24 años y una de las favoritas a brillar en Tokio 2020, anunciara su retirada en la competición por no encontrase psicológicamente en un buen momento, saltan las alarmas y la salud mental se coloca, no por mucho tiempo lamentablemente, en el centro de las cámaras. La joven, ante la incredibilidad de muchas personas por retirarse al ser una de las candidatas a conseguir una vez más el oro olímpico, fue muy clara en cuanto a sus motivos, ya que priorizaba su salud mental, y no se trataba en ningún caso de problemas físicos. Además, mandó un mensaje sin rodeos al resto de deportistas: “yo diría que pongan la salud mental como prioridad, porque si no lo haces no vas a disfrutar el deporte y no vas a tener éxito. No pasa nada por dejar pasar una competición para cuidarte, eso demuestra lo fuerte y competitiva que eres”.

Tras las declaraciones de Biles, se han conocido multitud de deportistas, de diferentes disciplinas deportivas, haciendo públicas sus grandes dificultades relacionadas con la salud mental a las que tienen que enfrentarse diariamente, reclamando más ayuda psicológica. Por ejemplo, Liz Cambage, una de las jugadoras más reconocidas en la selección australiana de baloncesto, que dijo NO a los Juegos Olímpicos poco tiempo antes de inaugurarse, ya que, como ella misma explicó públicamente: “uno de mis mayores sueños es ganar una medalla olímpica […] todos los atletas que compiten en unos Juegos Olímpicos deberían estar en su máximo nivel mental y físico, y en este momento estoy muy lejos de donde quiero y necesito estar. En el pasado he tenido problemas con mi salud mental y recientemente estaba realmente preocupada por estos Juegos Olímpicos. El mes pasado tuve ataques de pánico, no dormí, no comí. Depender de la medicación diaria para controlar mi ansiedad no es lugar en el que quiero estar ahora, especialmente cuando me dirijo a la competencia en el escenario deportivo más grande del mundo […]”

Álex Abrines, jugador español de baloncesto en la NBA; Gianluigi Buffón, una de las leyendas italianas del mundo del fútbol; Naomi Osaka, tenista japonesa y una de las deportistas con más ingresos del mundo; Michael Phelps, nadador estadounidense con más medallas de oro de la historia de los Juegos Olímpicos… son otras estrellas deportivas que han contado como su historia personal, relacionada con la salud mental, ha provocado su retirada o ha condicionado su alto y exigente nivel de rendimiento.

Esta vez son diferentes deportistas quienes se han puesto en el foco para denunciar la desatención de la salud mental, aunque son muchos los nombres y apellidos que han querido contar su historia y como su salud mental se ha visto en problemas en muchos momentos de su vida con un claro objetivo: visibilizarla, normalizarla y exigir la importancia que esta se merece.

 

Fdo. Beatriz Andrés Benito. Técnico de Programas.

LOS PEQUEÑOS DETALLES

A veces, quizás, en muchas ocasiones de nuestra vida, esos pequeños detalles que suceden a nuestro alrededor y a los que no damos importancia, son los que nos hacen darnos cuenta de la realidad.

Hoy compartimos este relato escrito por una Participante del Grupo Familias de Nuestra Asociación, en el que nos hace ver como los pequeños detalles que pasan a nuestro alrededor, a los que no prestamos atención, pueden llegar a ser importantes y fundamentales para darnos ese pequeño empujoncito que en determinadas situaciones necesitamos.

                LA VENTANA

Llevaba un tiempo sumida en la más profunda tristeza, en este tiempo raro vivido, sin poder salir de casa, con el miedo al contagio y con todas las rutinas alteradas, todo estaba haciendo mella en ella.

Se sentía sola, inútil y sin ninguna esperanza. La ventana de su habitación estaba igual que ella totalmente abandonada, con los cristales tan sucios que ni un rayito de luz podía pasar del exterior. Por la habitación reinaba una penumbra malsana que encogía el alma. Así día tras día, se iba agotando, igual que sus ganas de vivir. El tiempo y la dejadez, se iban apoderando de su persona.

A veces la lucidez volvía a ella y aún era peor… El temor se apoderaba de su alma y la soledad la aplastaba como una losa.

Y pasó…un suave golpe en la ventana, como una piedrecita lanzada por alguien, llamó su atención, no veía nada, ¡¡está tan sucia!! Pensó… Volvió a oír el mismo sonido y se estremeció, corriendo se acercó al cristal y tropezó, sus manos chocaron y quedaron marcadas en el polvo del cristal como pidiendo ayuda.

Algo volvió a sonar otra vez en la ventana, con desgana volvió la mirada, el polvo hacía que se vieran aún más esas manos marcadas, esta vez parecían quererla abrazar. ¿Y si esto es una señal? Se dijo en voz alta, o ¿puede que me esté llamando alguien?

La curiosidad hizo que su corazón latiera a un ritmo que desconocía. ¡Voy a limpiar la ventana!, se dijo muy decidida…titubeando, desistió, ¡total para qué, serán imaginaciones mías! Se dejó caer en el sofá y volvió a la dejadez de siempre.

Otro día más en la oscuridad, y otra vez ese crac, crac en su ventana.

Esta vez se armó de valor, cogió un trapo y empezó a quitar el polvo de los cristales, la luz exterior se fue colando tímidamente en la habitación, y al mismo tiempo algo iba cambiando en su estado de ánimo. ¿Qué estaba pasando? Otra vez esos ruiditos en la ventana…esta vez entraba tímidamente algún rayito de sol. La claridad iba poco a poco envolviendo a la mujer que sin pensárselo mucho, abrió la ventana y saco la cabeza para mirar. ¡Se sentía una heroína orgullosa de su esfuerzo!

En el poyete de la ventana como un regalo, un montoncito de piñones la estaban esperando. Sin comprender, una sonrisa nerviosa la hizo cambiar la expresión de su cara…luego, una carcajada de alivio se apoderó hasta de su espíritu. Asomándose descubrió como en el pino que tenía al lado, una pequeña ardilla pelaba y lanzaba los piñones hasta su ventana. La dulzura del momento la hizo comprender que hay mil detalles cada día que disfrutar, montones de pequeñas cosas a las que agarrarse para sentirse viva.

Se pintó los labios, se arregló su pelo y “hermosa”, abrió todas las ventanas de su casa para respirar la vida.

Fdo. María

 

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la cuarta y última  pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

 

  1. Qué es lo que más valoras de vivir aquí.

Anónimo 1: Lo que más me gusta de vivir en la vivienda es la compañía, ya que me complemento bien con mis compañeras, con quien juego a las cartas. Además, la vivienda tiene buena accesibilidad, no tengo ningún escalón y está muy bien. Refuerzo el apoyo que tenemos entre las tres personas que vivimos juntas..

Anónimo 2: Reconozco que con mis compañeras hay que tener mucha paciencia, aunque son muy buenas personas y eso lo compensa. Me gusta la compañía y destaco que con cada compañera tengo una afinidad que me gusta.

Anónimo 3: Valoro la tranquilidad con la que vivo, la convivencia que tenemos y que cuando hay cualquier malentendido enseguida lo hablamos  o mediamos porque somos compañeros.

Anónimo 4: Desde que vivo en el piso estoy más contento, antes en el pueblo tenía conflictos y aquí ya no me pasa estoy tranquilo y tengo calidad de vida.

Anónimo 5: Valoro la comida que está muy buena, como nos divertimos jugando a las cartas… Además destaco que soy mucho más independiente y autónomo y hago cosas del día a día que antes no asumía.

Anónimo 6: Valoro la compañía, somos muy buenos compañeros y tenemos sentido del humor entre todos formamos un equipo y nos animamos unos a otros.

Anónimo 7: Una de las cosas que más me gusta de vivir aquí es el apoyo que recibo de mis compañeros. A veces hablamos poco pero otras veces nos reímos de tontadas que dice uno u otro.

Anónimo 8: Valoro mucho el estar acompañado, antes vivía solo y sentía gran soledad, sin embargo ahora paso el día entero acompañado, y el día se me hace más corto. La asociación me ayuda mucho en mi organización, sobre todo en mi gestión económica.

Anónimo 9: Me siento escuchado y comprendido. Como he dicho antes mi vida ha cambiado para mejor. Vivir en un piso supervisado tiene la ventaja de estar acompañado todos los días por los técnicos que nos aconsejan, asesoran y apoyan en lo que necesitemos.

Anónimo 10: Valoro la compañía que tengo en casa y aunque soy más tímido me gusta estar con mis compañeros. Me siento bien aquí y el apoyo recibido por los técnicos es importante para mi día a día.

 

PD: Esperamos que os hayan gustado los cuatro artículos de vivienda, en los que hemos querido mostrar cuál es la opinión de las personas que deciden vivir junto a otros compañeros en una vivienda supervisada de Salud Mental Aranda, dando voz a las personas que realmente la tienen y que hablan de su experiencia de vida.

Si te han gustado los artículos, no dudes en hacérnoslo llegar a través de comentarios aquí mismo en la web o en nuestros perfiles de redes.

Gracias, por haber dedicado éste tiempo a conocernos un poquito mejor.

 

Fdo. Participantes, con el apoyo del equipo técnico de Viviendas Supervisadas

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la tercera pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

  1. Cuéntame cómo es tú día a día en la vivienda.

Anónimo 1: Me levanta sobre las 10, cuando llega la técnico. Por las mañana suelo ir a la asociación a las actividades. Y por la tarde suelo estar en casa viendo la televisión, ya que me entretiene mucho los programas como “ahora caigo, boom y pasapalabra”. Algunos días de la semana me toca cocinar y hacer la cena o recoger y hacer la limpieza.

Anónimo 2: Suelo madrugar un poco más que mis compañeras y cuando la monitora llega ya estoy levantada. Suelo ir todos los días a la asociación por las mañanas ya que me gusta mucho ir a pintura, lo disfruto y se me da bien. Luego por la tarde suelo estar en casa con mis compañeras pintando o viendo la televisión y algunos días voy de paseo con mi hijo.

Anónimo 3: Salimos a caminar con los compañeros del piso, vamos a clase donde hacemos diferentes actividades, vemos la TV juntos. Además realizamos tareas del hogar y las dividimos para que esté repartido, hacemos la compra cada semana acude una persona.

Anónimo 4: Me levanto por las mañanas, desayuno y acudo a las actividades, también suelo ir con mis compañeros a caminar, hacemos las tareas del hogar, la limpieza, la compra, cocinar.

Anónimo 5: Suelo cocinar, hago las tareas, salgo con mis compañeros y con personas de la asociación hacemos planes como ir al cine o a tomar un café.

Anónimo 6: Me levanto pronto y si puedo salir a dar algún paseo, salgo a la fresca. Si ese día me toca hacer la comida aprovecho y la dejo preparada. Voy a la asociación a hacer las actividades que me toque y por las tardes me gusta leer, escribir y pintar.

Anónimo 7: Me levanto no tan pronto como mi compañero, desayuno, me aseo y según tenga actividad o no, veo la tele, voy a la asociación o me doy un paseo. Realizo las tareas que me corresponden en casa y los fines de semana quedo con mis amigos de Menta para dar una vuelta o tomar algo.

Anónimo 8: Yo también soy de los que madrugan y como soy muy inquieto salía pronto a la calle a pasear. Ahora no puedo porque tengo una historia en la espalda que me pide reposo. Hago las tareas que me tocan según puedo por los dolores que padezco y agradezco mucho a mis compañeros que me ayudan en lo posible. Voy a la piscina y me gusta mucho. Los fines de semana suelo ver a mi ex mujer y mis hijas, eso es algo que me encanta.

Anónimo 9: Me levanto sobre las 8.30-9.00. Voy a la asociación por las mañanas. Hago las tareas que me corresponden día a día. Me gusta ver la TV y salgo a pasear por las tardes y fines de semana. Alguna vez jugamos a las cartas todos en casa y compartimos unas risas.

 

PD: no te pierdas el último artículo que lanzaremos el jueves 27 de mayo.

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la segunda pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

  1. ¿Cómo ha sido la época de la pandemia dentro de la vivienda?

Anónimo 1: Inicialmente fue un rollo, con el tiempo y buscando entretenimiento cómo hacer punto, jugando a las cartas o viendo la TV fueron pasando los meses.

Anónimo 2: Lo pasé mal, se me hizo largo. Tenía la necesidad de salir a andar, y lo hacía con un permiso dando un paseo, aunque la gente, “los policías del balcón”, me criticaban por estar en la calle y me hacía sentir muy mal. Me entretuve pintando, jugando a las cartas y viendo la televisión con mis compañeras. Además me gusta mucho leer. Echaba de menos ver a mi familia. Agradezco la visita de los técnicos con quienes hicimos diferentes actividades en casa.

Anónimo 3: Muy mal, no podíamos salir de casa y los técnicos venían a diario donde hacíamos talleres y ejercicios, jugábamos a las cartas al parchís al dominó. En mi caso además aprovechaba para subir y bajar las escaleras del edificio para estirar las piernas.

Anónimo 4: Yo cuando vi que iban a cerrar todo me marché al pueblo con mi familia, allí escuchaba música y hacía crucigramas. Además desde la asociación me traían cuadernos con ejercicios para que me entretuviera y estuviese activo.

Anónimo 5: Aprovechábamos que teníamos un permiso para pasear 30 minutos al día, junto a los paseos y los ejercicios que nos mandaban los técnicos se pasaba mejor el tiempo.

Anónimo 6: Yo valoré las tardes jugando a las cartas, en esa época jugábamos mucho para matar el tiempo.

Anónimo 7: Soy una persona inquieta y movida. Me gusta mucho pasear y me sienta bien. Cuando dijeron que no podíamos salir de casa me sentía cohibido y encerrado. Gracias a los monitores que venían de vez en cuando se pasaba mejor.

Anónimo 8: Yo durante el confinamiento vivía en mi domicilio. Lo pasé francamente mal. Solo, con ansiedad, angustia y muchos pensamientos. Gracias al SAD hablaba todos los días con alguien y no me sentía tan mal. Mantenía mucho contacto con la asociación entre monitores y compañeros que se hacía más llevadero.

Anónimo  9: Durante el confinamiento me sentí muy mal, agobiado, pensaba que no iba a acabar nunca. El contacto con mis hijas era menor y para mí es muy importante.  Menos mal que venían los monitores para hacer actividades con nosotros y pasaba el rato volando.

Anónimo 10: Para mí  también fue agobiante, el hecho de no poder dar ningún paseo. Por lo menos mantenía contacto telefónico con mi familia. Gracias a los monitores hacíamos gimnasia, pintura, juegos, etc.

 

PD: no te pierdas el próximo jueves 20 de mayo la tercera pregunta