LA TIERRA

Comenzamos una historia en un lugar en el que la vida es agreste y dura, no hay cabida para los vulnerables ni para los enfermos; tan solo hay lugar en el sitio para jubilados, jóvenes y trabajadores:

Lo curioso es que los jubilados lo son de bolsillo pues se han metido ahí los beneficios y yo creo que cosen las cremalleras porque no se les ve sacar nada.

Los trabajadores, con la excusa de los impuestos y del trabajo que les acucia, trabajan las veinticuatro horas y no progresan, no generan ritmo, no hay comunicación entre ellos ni entre escalas. La cuerda se rompe, se dan importancia y al no haber savia nueva todo se estanca.

La gente mayor cada vez es más longeva, y no asumen riesgos, viven de palabras, muchas palabras, pero actitud ninguna; no hay juegos, tan solo charlas sin sentido sacrificando a algún pardillo vulnerable que no sabe que lo que le dicen no vale para nada, que tan solo tiene algún valor para el emisor; total que se creen que se están quedando con uno.

Los de fuera, ejercen de turistas o veraneantes. Ya no comulgo tanto con ellos, quitan tiempo y salud, dan la vuelta a las palabras, te las quitan y ya no son tuyas, son de ellos y tú te conviertes automáticamente en vulnerable y frustrado.

Así que prefiero la buena compañía o en su defecto la soledad sana; al menos corrijo y evito la frustración.

 

Fdo. Gato con Botas