LA IMPORTANCIA DE PEDIR AYUDA

 

En el año en el que la salud mental está en boca de todos, consideré oportuno formar parte de Salud Mental Aranda como voluntario y ver la realidad de aquellas personas que tienen la valentía de pedir apoyo psicológico.

 

Todas las personas hemos pasado por diferentes alteraciones físicas que nos han llevado al médico. Sin embargo, pese a que la gran mayoría también hemos tenido momentos en los que nuestra salud mental se ha visto mermada por diferentes causas, algunos no hemos sido lo suficientemente “valientes” como para pedir ayuda.

 

El mero hecho de pedir ayuda externa supone mostrar una vulnerabilidad que todos tenemos pero no queremos demostrar a los demás, es por eso por lo que etiqueto como valientes a quién acude a organizaciones como Salud Mental.

 

La salud mental engloba aspectos muy variados (cognitivos, emocionales, sociales,…) y no tenemos por qué conocerlos todos con exactitud. Entonces, ¿por qué en ocasiones tratamos de sobreponernos nosotros solos a problemas que desconocemos? Quizás la respuesta a esta pregunta esté relacionada con la creencia popular de que debemos de ser fuertes siempre ya que la “debilidad” es algo negativo.

 

La debilidad es una muestra de humanidad, ya que todos contamos con virtudes y defectos. El objetivo final de pedir ayuda a otras personas es poder unir las virtudes, conocimientos y experiencias de estas para hacer frente a nuestros problemas.

 

Considero que no es más inteligente el que más aguanta los golpes, sino el que pide ayuda para aprender a gestionarlos.

 

Fdo. Carlos del Álamo Pérez.

Rodando hacia nuevos retos

Hace unos días decidí que era un buen momento para  salir a patinar. Os voy a confesar que hace años que no usaba los patines y por eso  he perdido algo de práctica, pero reconozco que me lo pasé bien. Durante el paseo además de divertirme aprendí algo más que a mantenerme encima de ellos. Aprendí  que no tengo que tener miedo a tambalearme.

Seguro que sabéis lo que se siente cuando necesitas un salvavidas para salir a flote.

Bueno, pues ahí estaba yo, sobre los patines y bien pegada a una pared, agarrándome a ella con uñas y dientes por miedo a tambalearme y caer.

Me sentía agusto, aferrarme a la pared me daba seguridad. ¿Por qué iba a soltarme y relajarme si estando así sabía que no iba a perder el equilibrio?

Realmente no estaba disfrutando del paseo. En algunos tramos reduje la velocidad, incluso me senté en el suelo y en algún momento me solté de la pared, pero fue para agarrarme del brazo de alguien que sí sabía patinar. La sensación me gustaba, coger velocidad y poder deslizarme durante varios metros sin tener que frenar era emocionante y sólo tenía que  dejarme llevar. El único inconveniente era que dependía de ese brazo, pensaba que si me soltaba empezaría a temblar.

Durante unos segundos me paré a pensar y decidí intentarlo sola. Decidí salir de la zona de confort, soltar ese brazo, alejarme de la pared  y ver qué pasaba. Sabía que podía desequilibrarme e ir directa al suelo pero esa era la única manera de ver de qué era capaz por mí misma.

Es increíble hacer algo que pensabas que no eras capaz de hacer. Esa mezcla de excitación y miedo, ese “venga vamos” que te acelera el ritmo… es maravilloso descubrir que sí que puedes, que no se te da tan mal. Que el truco está en hacerlo con seguridad y confianza. Y así te das cuenta de que el miedo que sentías puede desaparecer de un plumazo si confías en ti misma.

Así que ¿sabéis lo que os digo? Que he decidido empezar este nuevo año con más ganas que nunca, intentando dejar mis miedos a un lado y descubriendo nuevas pasiones y retos.

¿Y vosotros?

“Mi primer día – Los Aslándticos”

https://www.youtube.com/watch?v=2rSPHdug6zE

 

Celia Górriz Sanz. Técnico de programas.

DÍAS SIN NOMBRE

 

La tibia luz rompe la oscuridad para dar paso al amanecer. El sol se  despereza tímidamente colándose por las persianas.  Trae la  promesa de un día nuevo, pero para Adela, todos los días son iguales; lunes, martes, miércoles…, o domingo. La única diferencia, si es que realmente la hay, es que cuando aparece alguno de esos nombres en el calendario, tiene que madrugar para ir al taller de aparado. Sentada ante la máquina de coser calzado, pasa la mayor parte de la jornada,  así lo ha hecho gran parte de su vida. El resto del día, independientemente de su nombre,  lo dedica a  tareas como lavar la ropa, fregar, cocinar, planchar…, y cuidar de los niños. Esto, también las ha realizado desde siempre, simplemente por ser mujer.

Adela abre los ojos al notar los primeros rayos de luz, que se filtran perezosos por la persiana. Aún no ha sonado el despertador. Hoy, es una de esas jornadas designadas para trabajar.

A su lado, en la cama, está Fermín, su marido. Perdió la necesidad de madrugar hace ya un año y medio, quizá dos…, ya no lleva la cuenta. Desde entonces,  se levanta cuando le viene en gana, y se ocupa en “otros menesteres”, ajenos a las necesidades familiares.

Lo mira con nostalgia. Recuerda que hace ya mucho tiempo era el forjador de sus anhelos, el que traía dulces besos, y tiernas caricias a su vida. Ahora, todas esas quimeras han desaparecido. Esos ósculos, antes tan deseados, se han vuelto amargos como la hiel. En ocasiones…, esas raras ocasiones, en que sus labios se aproximan, ella parece notar el sabor de la cicuta, y cree morirse.

Aquel amor de antaño, ha perdido toda la dulzura. Ha pasado demasiadas veces por el alambique, y está tan destilado, que sabe a agua sucia. Casi, nota el hedor a podredumbre.

Mira el abismo entre sus cuerpos. A la vista de cualquiera solo hay una escasa distancia, tal vez cincuenta centímetros. Pero en la mente de Adela, ese medio metro, se convierte en kilómetros de desazón. ¿Cuándo dejó de quererlo? ¿En qué momento dejó de desear sus caricias? ¿Cuándo comenzó a sentir que sus vidas estaban tan distantes? Cree que a él también le pasa lo mismo, pero lo exterioriza de otras formas, algunas no demasiado silenciosas…, y mucho más dolorosas. Ninguno habla sobre el tema, ni de ese…, ni de ninguno. No mencionan su zozobra, pero es una cosa que se siente, se palpa en el ambiente.

El desamor se ha instalado entre las paredes de su piso de tres dormitorios, cocina y dos baños, y ha tejido ya sus cortinas de grises y sucias telarañas, en las que los únicos enredados en sus letales hilos, son ellos.

Apaga el despertador antes de que suene. Con suerte no tendrá que sufrir las envestidas de Fermín si se despierta. No está con ánimos para sus “jueguecitos”.

En un fugaz suspiro, Adela recuerda cuánto deseaba esos cinco minutos antes de que sonase el despertador…,  pero de eso, ya hace demasiado tiempo. Esos minutos, en el que los roces se incendiaban de amor y de pasión; en el que los besos no eran fugaces, ni forzados; en el que deseaba que no sonase el maldito despertador.

Ahora tampoco desea que rechine la alarma, pero por otro motivo muy diferente. Aquellos recuerdos le parecen un sueño lejano; tal vez sean prestados, porque no los siente propios,  ya no le pertenecen esas evocaciones. Una imagen que ha quedado reducida a polvo con el paso de los días…, de los meses…, de los años…

Coge su ropa, los  zapatos…, y a hurtadillas, sin encender ninguna bombilla, y por supuesto, evitando hasta respirar para no hacer ruido. Sale como un hálito, de puntillas, iluminada únicamente por los haces de luz que caen perpendiculares desde la ventana, y que ella corta al pasar. ¡Ojalá fuese así de fácil cortar con todo! … pero no lo es… no es nada fácil….

En el pequeño cuarto de baño, comienza a vestirse. Debe darse prisa, no quiere llegar tarde, y mucho menos tener que sucumbir a la solicitud de Fermín de hacer el amor. Aunque más que amor, es sexo. En el que él, satisface sus necesidades fisiológicas, y ella consigue mantener a salvo su cuerpo por unas horas, tal vez, con suerte…, durante todo el día. Pero a ella le repugna, tanto si la somete, como si se obliga a sí misma a ser sumisa. Solo siente la necesidad imperiosa de huir, de escapar de todo. Pero no puede. Cree que es su obligación como mujer, pero sobre todo como madre. ¿Qué harían sus hijos sin su padre? ¿Cómo superarían vivir lejos de la figura paterna? ¡No podrían! Ella lo sabe… cree estar segura de que lo sabe…

La debilidad ha hecho mella en ella, tanto o más que las magulladuras que mantienen su cuerpo dolorido. Mira el rostro que se refleja en el espejo para pintarse los labios, y piensa: “Pobre mujer, ni  embadurnándose con el maquillaje, consigue disimular lo que lleva escrito en los ojos. … sus ojos….Dolor… Mucho dolor” Sin darse cuenta de que ese reflejo no es otro que el suyo…

Al salir, en silencio, cree que nadie se dará cuenta. Siente que ha conseguido disimular bien su situación, esquivará las preguntas, evitará la vergüenza… ¿hasta cuándo? Nota que no anda bien del todo. “Será por el golpe en la cadera. Aún es pronto para que esté bien. Las otras veces ha tardado un par de semanas en dejar de molestar”— piensa.., mientras recuerda con un escalofrío los golpes de anoche en su cara, en su cuerpo y en su alma…

 

Fdo. Natividad Poveda Vidal

“EMPLEAR SIN MÁSCARAS. TRABAJAR SIN BARRERAS”

 

Durante 2021 desde el Programa de Itinerarios Personalizados de Inserción Laboral para Personas y Jóvenes con Discapacidad hemos apostado por la sensibilización y desestigmatización de las personas con problemas de salud mental de cara a las empresas de Aranda.

¿Cómo lo hemos hecho? Sumándonos a la Campaña “Trabajar sin máscaras, emplear sin barreras” impulsada por Confederación Salud Mental España.

Este bonito proyecto nos ha permitido acercarnos a empresas de Aranda de Duero, explicarles de primera mano qué es la salud mental y romper con los mitos que rodean los problemas de salud mental.

 

El objetivo de nuestro programa de empleo es conseguir la inserción laboral de personas con discapacidad, y en el desarrollo de nuestra labor en ocasiones nos encontramos con trabas debido al desconocimiento y a la falta de información. Por ello, queremos destacar la importancia de campañas como ésta, en las que se trabaja con las diferentes empresas de manera personalizada y en las que tenemos como objetivo final, resolver posibles dudas y clarificar conocimientos, dando la visibilidad de las competencias laborales frente a la discapacidad.

 

Hemos desarrollado esta Campaña en cuatro fases:

Fase 1: Se realizó una primera aproximación a las empresas explicándoles el proyecto y su contexto, y se realizó el envío de un vídeo que contextualiza la influencia de los problemas de salud mental en el entorno laboral; y se les animaba a participar en el proyecto

 

Fase 2: A través de una reunión, presencial u online, se crea un espacio con la empresa en el que poder conocer de primera mano la campaña y sus objetivos, resolver dudas, facilitares el material de la campaña; pero lo más importante de estos encuentros, es la posibilidad de conocer a la persona, de “poner cara” al empresario/a, así como que las empresas nos “pongan cara” a las técnicos de empleo, que nos vean como un apoyo y que el efecto de este proyecto no quede en una sola reunión sino que les sirva de trampolín a que conozcan realmente el trabajo que hacemos desde el programa y puedan beneficiarse de nuestra bolsa de empleo así como de nuestro asesoramiento laboral especializado en la contratación de personas con discapacidad.

 

Fase 3: Una vez que se celebra este encuentro, se hace llegar a las empresas la guía “La importancia de la salud mental para el bienestar laboral”, animando a los empresarios a transmitir y difundir los conocimientos obtenidos a todas las personas que conforman la empresa.

 

Fase 4: El último paso se realiza a través de un vídeo de cierre del proyecto, a través del cual se llama a la acción a las empresas y a las personas responsables a la mejora del bienestar laboral de su empresa así como de sus trabajadores.

 

Queremos agradecer a las 8 empresas que nos han abierto las puertas y han querido formar parte de esta campaña, de este proyecto que confiamos se siga realizando durante muchos años.

Estas empresas son:

 

Desde Salud Mental Aranda y en especial desde el Programa de Empleo queremos animar a las empresas de Aranda y la Comarca a  romper con los prejuicios sobre la contratación de personas con discapacidad, a salir de las falsas ideas y los tópicos, y a que puedan contactar con nuestras Técnicos de Inserción Laboral, para resolver las dudas que les puedan surgir a nivel de contratación como a nivel informativo.

La sensibilización es el primer paso para acabar con la brecha diferenciadora de contratación de personas que tienen una discapacidad.

¿¿Te sumas al cambio??

 

Fdo. Celia Mínguez Sebastián, Técnico de Inserción Laboral

 

 

LA SALUD MENTAL UN DERECHO NECESARIO, MAÑANA PUEDES SER TÚ

El pasado 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental. A veces nos preguntamos ¿para qué se celebran éstos días?, ¿realmente la sociedad es capaz de informarse de cada día que conmemoramos desde las asociaciones?

Y sinceramente, las asociaciones realizamos una labor de información y sensibilización durante todo el año, pero contar con un día concreto en el que podamos hacernos más visibles tiene sus resultados.

Como llevamos haciendo desde hace 20 años, organizamos una Exposición de Pintura de los trabajos que se realizan en este taller. Fue la primera actividad con la que comenzó la asociación, con apenas dos alumnos. Éste año del 4 al 16 de octubre, en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura se pudieron ver los trabajos realizados.

Inauguración Exposición de Pintura

 

Por primera vez, organizamos un Acto Institucional el 5 de octubre en el Ayuntamiento de Aranda de Duero. Nos acogió la concejala de Acción Social, Mujer, Salud e Igualdad de Oportunidades, Cristina Valderas en representación del Ayuntamiento. Contamos con la participación de nuestra presidenta Elena Briongos, que expuso una reflexión sobre los logros obtenidos en éstos más de 20 años de andadura de la asociación, y sobre todo hizo especial mención a los retos de futuro que nos planteamos, como es la atención a niños y jóvenes, o la atención en la zona rural. Representantes del Comité Pro Salud Mental, junto con miembros de Junta Directiva, leyeron el Manifiesto del Día Mundial, elaborado por el Comité Pro Salud Mental Nacional. Nos pudieron acompañar familiares, participantes y técnicos, para mostrar esa unión que existe entre todas las “partes” que formamos Salud Mental Aranda. Fue un bonito acto, sencillo, pero lanzando un mensaje de optimismo y realidad.

Acto Institucional con la Junta Directiva y la Concejala, Cristina Valderas

 

El día 8 de octubre, en las Cortes de Castilla y León, tuvo lugar un Acto Institucional, con representación de todas las entidades que formamos parte del movimiento Salud Mental en Castilla y León, junto con autoridades y representantes de asociaciones de otros colectivo de Castilla y León. En dicho acto, participó nuestra presidenta Elena Briongos, ya que actualmente también ocupa el cargo de presidenta de la Federación de Salud Mental de Castilla y León. Lamentablemente, no pudimos hacer nuestro querido encuentro de participantes, familiares, técnicos y todas las personas que formamos las asociaciones, pero esperamos que en 2022 la situación sanitaria lo permita y volvamos a reunirnos y celebrar nuestro día.

Presidente de las Cortes, Luis Fuertes junto a los presidentes de las asociaciones de salud mental de Castilla y León

 

A lo largo de octubre, a través de nuestro perfil de Instagram hemos lanzado varios sorteos de colaboradores con los que contamos, Bar Canapé, Foto Gema, Clínica Veterinaria Gran Danés, Bar Jamari, Centro Ecuestre La Galinda y Centro Estética Maes. Ha sido una manera de conseguir más seguidores y por lo tanto ser más visibles, pero también que nuestros seguidores pudieran recibir un premio, y han sido tan variados como atractivos.

 

Para clausurar el mes de octubre, el día 30 se celebró la Higuero Running Festival, una carrera que ha contado con su séptima edición, y en la que hemos podido participar en la carrera inclusiva, junto con la asociación Asadema. Nuestros runners corrieron una milla por el centro de nuestra ciudad, y la satisfacción y alegría que mostraban sus caras al finalizar, merecen todo el esfuerzo y trabajo de éstos casi dos años tan extraños que nos ha tocado vivir.

La mayoría ni recordaban la última vez que habían corrido, así que mucho menos poder participar en carreras. Así que se lo propusieron y lo consiguieron, corriendo, andando, dio igual, porque todo eran ánimos, aplausos y apoyo. La organización nos brindó ésta oportunidad y seguro que muchos ya estarán pensando en la carrera del próximo año, en la que sin duda estaremos.

Que unas 200 personas de las dos asociaciones tuvieran la oportunidad de correr por el centro de nuestra ciudad, no es algo que ocurra todos los días, y que hayan creado ésta carrera para darnos esa visibilidad por la que luchamos cada día es algo por lo que estamos muy agradecidos tanto a Juan Carlos Higuero como a toda la organización, así como a los patrocinadores que la hacen posible.

Corredores y voluntarios de Salud Mental Aranda

 

En 2020 nos limitamos a celebrar nuestro Día Mundial de la Salud Mental en redes sociales. En 2021 hemos podido vernos, juntarnos y disfrutar, cumpliendo siempre con las medidas sanitarias que ya forman parte de nuestra rutina. Para 2022, nuestras cabecitas ya están pensando en nuevos retos, en actividades y actos que hagan que la salud mental ocupe el lugar que merece, y es que la Salud Mental es un Derecho, y quien sabe, mañana puedes ser tú.

 

Fdo. Eva Fernández Aylagas.

Directora de Salud Mental Aranda

 

 

SALUD MENTAL, LA YA OLVIDADA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Los Juegos Olímpicos Tokio 2020 dejan sobre la mesa muchas cosas en las que reflexionar y trabajar, y la salud mental ha sido una de las protagonistas.

A raíz de que Simone Biles, gimnasta estadounidense de 24 años y una de las favoritas a brillar en Tokio 2020, anunciara su retirada en la competición por no encontrase psicológicamente en un buen momento, saltan las alarmas y la salud mental se coloca, no por mucho tiempo lamentablemente, en el centro de las cámaras. La joven, ante la incredibilidad de muchas personas por retirarse al ser una de las candidatas a conseguir una vez más el oro olímpico, fue muy clara en cuanto a sus motivos, ya que priorizaba su salud mental, y no se trataba en ningún caso de problemas físicos. Además, mandó un mensaje sin rodeos al resto de deportistas: “yo diría que pongan la salud mental como prioridad, porque si no lo haces no vas a disfrutar el deporte y no vas a tener éxito. No pasa nada por dejar pasar una competición para cuidarte, eso demuestra lo fuerte y competitiva que eres”.

Tras las declaraciones de Biles, se han conocido multitud de deportistas, de diferentes disciplinas deportivas, haciendo públicas sus grandes dificultades relacionadas con la salud mental a las que tienen que enfrentarse diariamente, reclamando más ayuda psicológica. Por ejemplo, Liz Cambage, una de las jugadoras más reconocidas en la selección australiana de baloncesto, que dijo NO a los Juegos Olímpicos poco tiempo antes de inaugurarse, ya que, como ella misma explicó públicamente: “uno de mis mayores sueños es ganar una medalla olímpica […] todos los atletas que compiten en unos Juegos Olímpicos deberían estar en su máximo nivel mental y físico, y en este momento estoy muy lejos de donde quiero y necesito estar. En el pasado he tenido problemas con mi salud mental y recientemente estaba realmente preocupada por estos Juegos Olímpicos. El mes pasado tuve ataques de pánico, no dormí, no comí. Depender de la medicación diaria para controlar mi ansiedad no es lugar en el que quiero estar ahora, especialmente cuando me dirijo a la competencia en el escenario deportivo más grande del mundo […]”

Álex Abrines, jugador español de baloncesto en la NBA; Gianluigi Buffón, una de las leyendas italianas del mundo del fútbol; Naomi Osaka, tenista japonesa y una de las deportistas con más ingresos del mundo; Michael Phelps, nadador estadounidense con más medallas de oro de la historia de los Juegos Olímpicos… son otras estrellas deportivas que han contado como su historia personal, relacionada con la salud mental, ha provocado su retirada o ha condicionado su alto y exigente nivel de rendimiento.

Esta vez son diferentes deportistas quienes se han puesto en el foco para denunciar la desatención de la salud mental, aunque son muchos los nombres y apellidos que han querido contar su historia y como su salud mental se ha visto en problemas en muchos momentos de su vida con un claro objetivo: visibilizarla, normalizarla y exigir la importancia que esta se merece.

 

Fdo. Beatriz Andrés Benito. Técnico de Programas.

LOS PEQUEÑOS DETALLES

A veces, quizás, en muchas ocasiones de nuestra vida, esos pequeños detalles que suceden a nuestro alrededor y a los que no damos importancia, son los que nos hacen darnos cuenta de la realidad.

Hoy compartimos este relato escrito por una Participante del Grupo Familias de Nuestra Asociación, en el que nos hace ver como los pequeños detalles que pasan a nuestro alrededor, a los que no prestamos atención, pueden llegar a ser importantes y fundamentales para darnos ese pequeño empujoncito que en determinadas situaciones necesitamos.

                LA VENTANA

Llevaba un tiempo sumida en la más profunda tristeza, en este tiempo raro vivido, sin poder salir de casa, con el miedo al contagio y con todas las rutinas alteradas, todo estaba haciendo mella en ella.

Se sentía sola, inútil y sin ninguna esperanza. La ventana de su habitación estaba igual que ella totalmente abandonada, con los cristales tan sucios que ni un rayito de luz podía pasar del exterior. Por la habitación reinaba una penumbra malsana que encogía el alma. Así día tras día, se iba agotando, igual que sus ganas de vivir. El tiempo y la dejadez, se iban apoderando de su persona.

A veces la lucidez volvía a ella y aún era peor… El temor se apoderaba de su alma y la soledad la aplastaba como una losa.

Y pasó…un suave golpe en la ventana, como una piedrecita lanzada por alguien, llamó su atención, no veía nada, ¡¡está tan sucia!! Pensó… Volvió a oír el mismo sonido y se estremeció, corriendo se acercó al cristal y tropezó, sus manos chocaron y quedaron marcadas en el polvo del cristal como pidiendo ayuda.

Algo volvió a sonar otra vez en la ventana, con desgana volvió la mirada, el polvo hacía que se vieran aún más esas manos marcadas, esta vez parecían quererla abrazar. ¿Y si esto es una señal? Se dijo en voz alta, o ¿puede que me esté llamando alguien?

La curiosidad hizo que su corazón latiera a un ritmo que desconocía. ¡Voy a limpiar la ventana!, se dijo muy decidida…titubeando, desistió, ¡total para qué, serán imaginaciones mías! Se dejó caer en el sofá y volvió a la dejadez de siempre.

Otro día más en la oscuridad, y otra vez ese crac, crac en su ventana.

Esta vez se armó de valor, cogió un trapo y empezó a quitar el polvo de los cristales, la luz exterior se fue colando tímidamente en la habitación, y al mismo tiempo algo iba cambiando en su estado de ánimo. ¿Qué estaba pasando? Otra vez esos ruiditos en la ventana…esta vez entraba tímidamente algún rayito de sol. La claridad iba poco a poco envolviendo a la mujer que sin pensárselo mucho, abrió la ventana y saco la cabeza para mirar. ¡Se sentía una heroína orgullosa de su esfuerzo!

En el poyete de la ventana como un regalo, un montoncito de piñones la estaban esperando. Sin comprender, una sonrisa nerviosa la hizo cambiar la expresión de su cara…luego, una carcajada de alivio se apoderó hasta de su espíritu. Asomándose descubrió como en el pino que tenía al lado, una pequeña ardilla pelaba y lanzaba los piñones hasta su ventana. La dulzura del momento la hizo comprender que hay mil detalles cada día que disfrutar, montones de pequeñas cosas a las que agarrarse para sentirse viva.

Se pintó los labios, se arregló su pelo y “hermosa”, abrió todas las ventanas de su casa para respirar la vida.

Fdo. María

 

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la cuarta y última  pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

 

  1. Qué es lo que más valoras de vivir aquí.

Anónimo 1: Lo que más me gusta de vivir en la vivienda es la compañía, ya que me complemento bien con mis compañeras, con quien juego a las cartas. Además, la vivienda tiene buena accesibilidad, no tengo ningún escalón y está muy bien. Refuerzo el apoyo que tenemos entre las tres personas que vivimos juntas..

Anónimo 2: Reconozco que con mis compañeras hay que tener mucha paciencia, aunque son muy buenas personas y eso lo compensa. Me gusta la compañía y destaco que con cada compañera tengo una afinidad que me gusta.

Anónimo 3: Valoro la tranquilidad con la que vivo, la convivencia que tenemos y que cuando hay cualquier malentendido enseguida lo hablamos  o mediamos porque somos compañeros.

Anónimo 4: Desde que vivo en el piso estoy más contento, antes en el pueblo tenía conflictos y aquí ya no me pasa estoy tranquilo y tengo calidad de vida.

Anónimo 5: Valoro la comida que está muy buena, como nos divertimos jugando a las cartas… Además destaco que soy mucho más independiente y autónomo y hago cosas del día a día que antes no asumía.

Anónimo 6: Valoro la compañía, somos muy buenos compañeros y tenemos sentido del humor entre todos formamos un equipo y nos animamos unos a otros.

Anónimo 7: Una de las cosas que más me gusta de vivir aquí es el apoyo que recibo de mis compañeros. A veces hablamos poco pero otras veces nos reímos de tontadas que dice uno u otro.

Anónimo 8: Valoro mucho el estar acompañado, antes vivía solo y sentía gran soledad, sin embargo ahora paso el día entero acompañado, y el día se me hace más corto. La asociación me ayuda mucho en mi organización, sobre todo en mi gestión económica.

Anónimo 9: Me siento escuchado y comprendido. Como he dicho antes mi vida ha cambiado para mejor. Vivir en un piso supervisado tiene la ventaja de estar acompañado todos los días por los técnicos que nos aconsejan, asesoran y apoyan en lo que necesitemos.

Anónimo 10: Valoro la compañía que tengo en casa y aunque soy más tímido me gusta estar con mis compañeros. Me siento bien aquí y el apoyo recibido por los técnicos es importante para mi día a día.

 

PD: Esperamos que os hayan gustado los cuatro artículos de vivienda, en los que hemos querido mostrar cuál es la opinión de las personas que deciden vivir junto a otros compañeros en una vivienda supervisada de Salud Mental Aranda, dando voz a las personas que realmente la tienen y que hablan de su experiencia de vida.

Si te han gustado los artículos, no dudes en hacérnoslo llegar a través de comentarios aquí mismo en la web o en nuestros perfiles de redes.

Gracias, por haber dedicado éste tiempo a conocernos un poquito mejor.

 

Fdo. Participantes, con el apoyo del equipo técnico de Viviendas Supervisadas

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la tercera pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

  1. Cuéntame cómo es tú día a día en la vivienda.

Anónimo 1: Me levanta sobre las 10, cuando llega la técnico. Por las mañana suelo ir a la asociación a las actividades. Y por la tarde suelo estar en casa viendo la televisión, ya que me entretiene mucho los programas como “ahora caigo, boom y pasapalabra”. Algunos días de la semana me toca cocinar y hacer la cena o recoger y hacer la limpieza.

Anónimo 2: Suelo madrugar un poco más que mis compañeras y cuando la monitora llega ya estoy levantada. Suelo ir todos los días a la asociación por las mañanas ya que me gusta mucho ir a pintura, lo disfruto y se me da bien. Luego por la tarde suelo estar en casa con mis compañeras pintando o viendo la televisión y algunos días voy de paseo con mi hijo.

Anónimo 3: Salimos a caminar con los compañeros del piso, vamos a clase donde hacemos diferentes actividades, vemos la TV juntos. Además realizamos tareas del hogar y las dividimos para que esté repartido, hacemos la compra cada semana acude una persona.

Anónimo 4: Me levanto por las mañanas, desayuno y acudo a las actividades, también suelo ir con mis compañeros a caminar, hacemos las tareas del hogar, la limpieza, la compra, cocinar.

Anónimo 5: Suelo cocinar, hago las tareas, salgo con mis compañeros y con personas de la asociación hacemos planes como ir al cine o a tomar un café.

Anónimo 6: Me levanto pronto y si puedo salir a dar algún paseo, salgo a la fresca. Si ese día me toca hacer la comida aprovecho y la dejo preparada. Voy a la asociación a hacer las actividades que me toque y por las tardes me gusta leer, escribir y pintar.

Anónimo 7: Me levanto no tan pronto como mi compañero, desayuno, me aseo y según tenga actividad o no, veo la tele, voy a la asociación o me doy un paseo. Realizo las tareas que me corresponden en casa y los fines de semana quedo con mis amigos de Menta para dar una vuelta o tomar algo.

Anónimo 8: Yo también soy de los que madrugan y como soy muy inquieto salía pronto a la calle a pasear. Ahora no puedo porque tengo una historia en la espalda que me pide reposo. Hago las tareas que me tocan según puedo por los dolores que padezco y agradezco mucho a mis compañeros que me ayudan en lo posible. Voy a la piscina y me gusta mucho. Los fines de semana suelo ver a mi ex mujer y mis hijas, eso es algo que me encanta.

Anónimo 9: Me levanto sobre las 8.30-9.00. Voy a la asociación por las mañanas. Hago las tareas que me corresponden día a día. Me gusta ver la TV y salgo a pasear por las tardes y fines de semana. Alguna vez jugamos a las cartas todos en casa y compartimos unas risas.

 

PD: no te pierdas el último artículo que lanzaremos el jueves 27 de mayo.

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la segunda pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

  1. ¿Cómo ha sido la época de la pandemia dentro de la vivienda?

Anónimo 1: Inicialmente fue un rollo, con el tiempo y buscando entretenimiento cómo hacer punto, jugando a las cartas o viendo la TV fueron pasando los meses.

Anónimo 2: Lo pasé mal, se me hizo largo. Tenía la necesidad de salir a andar, y lo hacía con un permiso dando un paseo, aunque la gente, “los policías del balcón”, me criticaban por estar en la calle y me hacía sentir muy mal. Me entretuve pintando, jugando a las cartas y viendo la televisión con mis compañeras. Además me gusta mucho leer. Echaba de menos ver a mi familia. Agradezco la visita de los técnicos con quienes hicimos diferentes actividades en casa.

Anónimo 3: Muy mal, no podíamos salir de casa y los técnicos venían a diario donde hacíamos talleres y ejercicios, jugábamos a las cartas al parchís al dominó. En mi caso además aprovechaba para subir y bajar las escaleras del edificio para estirar las piernas.

Anónimo 4: Yo cuando vi que iban a cerrar todo me marché al pueblo con mi familia, allí escuchaba música y hacía crucigramas. Además desde la asociación me traían cuadernos con ejercicios para que me entretuviera y estuviese activo.

Anónimo 5: Aprovechábamos que teníamos un permiso para pasear 30 minutos al día, junto a los paseos y los ejercicios que nos mandaban los técnicos se pasaba mejor el tiempo.

Anónimo 6: Yo valoré las tardes jugando a las cartas, en esa época jugábamos mucho para matar el tiempo.

Anónimo 7: Soy una persona inquieta y movida. Me gusta mucho pasear y me sienta bien. Cuando dijeron que no podíamos salir de casa me sentía cohibido y encerrado. Gracias a los monitores que venían de vez en cuando se pasaba mejor.

Anónimo 8: Yo durante el confinamiento vivía en mi domicilio. Lo pasé francamente mal. Solo, con ansiedad, angustia y muchos pensamientos. Gracias al SAD hablaba todos los días con alguien y no me sentía tan mal. Mantenía mucho contacto con la asociación entre monitores y compañeros que se hacía más llevadero.

Anónimo  9: Durante el confinamiento me sentí muy mal, agobiado, pensaba que no iba a acabar nunca. El contacto con mis hijas era menor y para mí es muy importante.  Menos mal que venían los monitores para hacer actividades con nosotros y pasaba el rato volando.

Anónimo 10: Para mí  también fue agobiante, el hecho de no poder dar ningún paseo. Por lo menos mantenía contacto telefónico con mi familia. Gracias a los monitores hacíamos gimnasia, pintura, juegos, etc.

 

PD: no te pierdas el próximo jueves 20 de mayo la tercera pregunta