Vacaciones en Salou

Os voy a narrar como si fuese un explorador mis aventurillas y las del grupito de la asociación de Salud Mental Aranda que hemos participado en el programa de vacaciones 2021 del IMSERSO que organizan desde nuestra Confederación Salud Mental España y nuestra Federación Salud Mental Castilla y León, que éste año hemos viajado a Salou y que he anotado en mi cuaderno de bitácora.

El grupito lo hemos formado 15 participantes y 3 monitores.

El viaje de ida desde Aranda a mí se me hizo corto, íbamos muy anchos en el autobús pues era de 55 plazas.

Miércoles 15

Después de llegar ya fuimos algunos a bañarnos a la piscina y otros fueron a dar una vuelta por Salou

Jueves 16

Fuimos a Cambrils y antes de eso visitamos Park Samá donde disfrutamos sobretodo dando de comer granos de maíz con la mano extendida a los ciervos que allí había separados por una malla metálica  de grandes agujeros.

En Cambrils tomamos un refresco.

Por la tarde fuimos a bañarnos a la playa de  Salou, la arena de la playa es fina, disfrutamos mucho, el agua de la playa de la costa dorada, es bastante salada por estar bañada por el mar mediterráneo y estaba bastante caliente.

Viernes 17

Todos a Port Aventura y todo el día. Como disfrute, no había estado nunca y creo que no voy a volverlo a hacer, pues son 66 años los que tengo, felizmente vividos. En las 9 atracciones en que me monté, entre ellas el Shambala que íbamos por los aires a más de 200 km por hora, el Dragón Khan en el que a gran velocidad íbamos por los aires boca abajo, la montaña rusa montada en estructura de madera y la caída libre, cerraba los ojos y me quita las gafas por si acaso volaban. También nos montamos en 3 atracciones que había que pasar por agua y nos mojamos, pero como hacia tan buena temperatura y ya nos habían dicho los monitores que llevásemos ropa apropiada para ello se nos secó enseguida.

Comimos un picnic sentados a la sombra, allí mismo en el recinto y a las 3 de la tarde fuimos a ver un espectáculo del oeste muy bien representado y hubo mucha gente en las gradas que estaban en forma de anfiteatro. Cada zona del recinto estaba muy bien decorado temáticamente como China, el Oeste, la Polinesia.

No teníamos que esperar para entrar en las atracciones, pues en esas fechas no había mucha gente ya que los niños estaban en los colegios y las familias muchas de ellas habían terminado sus vacaciones, pues según me dijo uno de los que venía con nosotros que había estado alguna vez y que le había tocado esperar hasta 3 horas en la cola de las atracciones.

Port Aventura está celebrando su 25 aniversario.

De regreso al Hotel Oasis Park de 4 estrellas, algunos fuimos a bañarnos a la piscina del hotel.

Que bien dormimos esa noche pues todos vinimos cansados.

Sábado 18

Visita a Reus y el Gaudí Center, pues Gaudí nació aquí, antes de coger el autobús de regreso a Salou tomamos algo en una terraza y visitamos la iglesia de San Pedro apóstol que es uno de los patronos de Reus junto con la virgen de la misericordia que se celebraba el siguiente fin de semana.

Por la tarde fuimos a la playa, algunos jugaron allí al juego de las palas con una pelota.

Después de la cena nos fuimos a dar un voltio y algunos que estuvieron en el karaoke del hotel oyeron cantar a uno de nuestros compañeros la estudiantina con su buenísima voz.

Domingo 19

Fuimos a la ciudad de Tarragona y vimos el anfiteatro en el que Javi con el móvil con el código QR nos puso las explicaciones de cada rincón, y el circo romano. Que bien se portaron con nosotros los trabajadores de turismo de allí, hasta a la torre del circo subieron en ascensor una compañera que iba en silla de ruedas y los que iban con ella, hasta lo más alto de ella, desde allí divisamos unas bellas panorámicas de los tejados de las casas de Tarragona en donde destacaba su catedral. En la parte alta e interior de la torre había una maqueta de Tarragona en el siglo XV.

A la vuelta de Tarragona uno del grupo nos vino contando chistes y unos colmos en el autobús en el que hacía participar a los 14 que íbamos en él y por la tarde a disfrutar de la playa.

Después de cenar la gran mayoría fue a dar una vuelta nocturna por Salou.

Lunes 20

Por la mañana estuvimos por una calle próxima al hotel que tiene muchas tiendas comprando cosas para cada uno o para llevar de regalo a nuestros seres queridos y por la tarde nos prepararon una sorpresa Javi, Celia y Alicia y fue dar una vuelta por Salou en el tren turístico de la ciudad en la que aprovechamos para además de ver sus calles hablar con los que llevábamos al lado, ya que duró casi dos horas y nos dejó al terminar el recorrido enfrente del hotel Jaume I.

Después de cenar unos nos retiramos a nuestra habitación otros estuvieron en el espectáculo que daba el hotel y otros a los recreativos que había cerca del hotel donde a la vez que jugaban se echaron unas risas.

Martes 21

Este día cuando íbamos a ir a la playa estaba lloviendo bastante y por eso nos quedamos en el hotel, unos jugando un torneo de pin pon, otros con juegos recreativos y después cuando escampó unos fueron de paseo y dos a la piscina.

Por la tarde, Javi, Celia y Alicia nos tenían preparada una gran sorpresa, ir en dos grupos al spa del hotel durante una hora cada uno.

Mi experiencia del spa y el sentir general es que nos ha relajado totalmente y distendido  los músculos de todo el cuerpo.

Y antes de ir a cenar tuvimos una pequeña fiesta de despedida, donde destacamos lo bien que lo hemos pasado todos y nos han entregado a cada uno una cartulina con la foto de todos y un llavero de Salou.

Miércoles 22

Viaje de regreso. A las 7 de la mañana paso a llamarnos Celia y Javi a cada habitación para levantarnos.

Por otra parte quiero reseñar que las comidas de bufé del hotel han sido incluso mejor que en otras vacaciones y con atenciones del que nos recibía en el comedor que era una persona muy positiva.

 

He preguntado a todos los del grupo que tal estaban en las vacaciones y todos me han dicho que muy bien.

El tiempo ha sido ideal 20 grados de mínima y unos 28 de máxima todos los días.

Hemos hecho muchísimas fotos.

Estamos muy agradecidos los 15 participantes a Javi, Celia y Alicia y les ponemos una nota de 10 cum laude por lo bien que lo han hecho desviviéndose por todos.

Ya estoy deseoso de saber cuál será nuestro próximo destino.

 

 

Fdo. Alberto Blanco Platel

 

SALUD MENTAL, LA YA OLVIDADA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Los Juegos Olímpicos Tokio 2020 dejan sobre la mesa muchas cosas en las que reflexionar y trabajar, y la salud mental ha sido una de las protagonistas.

A raíz de que Simone Biles, gimnasta estadounidense de 24 años y una de las favoritas a brillar en Tokio 2020, anunciara su retirada en la competición por no encontrase psicológicamente en un buen momento, saltan las alarmas y la salud mental se coloca, no por mucho tiempo lamentablemente, en el centro de las cámaras. La joven, ante la incredibilidad de muchas personas por retirarse al ser una de las candidatas a conseguir una vez más el oro olímpico, fue muy clara en cuanto a sus motivos, ya que priorizaba su salud mental, y no se trataba en ningún caso de problemas físicos. Además, mandó un mensaje sin rodeos al resto de deportistas: “yo diría que pongan la salud mental como prioridad, porque si no lo haces no vas a disfrutar el deporte y no vas a tener éxito. No pasa nada por dejar pasar una competición para cuidarte, eso demuestra lo fuerte y competitiva que eres”.

Tras las declaraciones de Biles, se han conocido multitud de deportistas, de diferentes disciplinas deportivas, haciendo públicas sus grandes dificultades relacionadas con la salud mental a las que tienen que enfrentarse diariamente, reclamando más ayuda psicológica. Por ejemplo, Liz Cambage, una de las jugadoras más reconocidas en la selección australiana de baloncesto, que dijo NO a los Juegos Olímpicos poco tiempo antes de inaugurarse, ya que, como ella misma explicó públicamente: “uno de mis mayores sueños es ganar una medalla olímpica […] todos los atletas que compiten en unos Juegos Olímpicos deberían estar en su máximo nivel mental y físico, y en este momento estoy muy lejos de donde quiero y necesito estar. En el pasado he tenido problemas con mi salud mental y recientemente estaba realmente preocupada por estos Juegos Olímpicos. El mes pasado tuve ataques de pánico, no dormí, no comí. Depender de la medicación diaria para controlar mi ansiedad no es lugar en el que quiero estar ahora, especialmente cuando me dirijo a la competencia en el escenario deportivo más grande del mundo […]”

Álex Abrines, jugador español de baloncesto en la NBA; Gianluigi Buffón, una de las leyendas italianas del mundo del fútbol; Naomi Osaka, tenista japonesa y una de las deportistas con más ingresos del mundo; Michael Phelps, nadador estadounidense con más medallas de oro de la historia de los Juegos Olímpicos… son otras estrellas deportivas que han contado como su historia personal, relacionada con la salud mental, ha provocado su retirada o ha condicionado su alto y exigente nivel de rendimiento.

Esta vez son diferentes deportistas quienes se han puesto en el foco para denunciar la desatención de la salud mental, aunque son muchos los nombres y apellidos que han querido contar su historia y como su salud mental se ha visto en problemas en muchos momentos de su vida con un claro objetivo: visibilizarla, normalizarla y exigir la importancia que esta se merece.

 

Fdo. Beatriz Andrés Benito. Técnico de Programas.

LOS PEQUEÑOS DETALLES

A veces, quizás, en muchas ocasiones de nuestra vida, esos pequeños detalles que suceden a nuestro alrededor y a los que no damos importancia, son los que nos hacen darnos cuenta de la realidad.

Hoy compartimos este relato escrito por una Participante del Grupo Familias de Nuestra Asociación, en el que nos hace ver como los pequeños detalles que pasan a nuestro alrededor, a los que no prestamos atención, pueden llegar a ser importantes y fundamentales para darnos ese pequeño empujoncito que en determinadas situaciones necesitamos.

                LA VENTANA

Llevaba un tiempo sumida en la más profunda tristeza, en este tiempo raro vivido, sin poder salir de casa, con el miedo al contagio y con todas las rutinas alteradas, todo estaba haciendo mella en ella.

Se sentía sola, inútil y sin ninguna esperanza. La ventana de su habitación estaba igual que ella totalmente abandonada, con los cristales tan sucios que ni un rayito de luz podía pasar del exterior. Por la habitación reinaba una penumbra malsana que encogía el alma. Así día tras día, se iba agotando, igual que sus ganas de vivir. El tiempo y la dejadez, se iban apoderando de su persona.

A veces la lucidez volvía a ella y aún era peor… El temor se apoderaba de su alma y la soledad la aplastaba como una losa.

Y pasó…un suave golpe en la ventana, como una piedrecita lanzada por alguien, llamó su atención, no veía nada, ¡¡está tan sucia!! Pensó… Volvió a oír el mismo sonido y se estremeció, corriendo se acercó al cristal y tropezó, sus manos chocaron y quedaron marcadas en el polvo del cristal como pidiendo ayuda.

Algo volvió a sonar otra vez en la ventana, con desgana volvió la mirada, el polvo hacía que se vieran aún más esas manos marcadas, esta vez parecían quererla abrazar. ¿Y si esto es una señal? Se dijo en voz alta, o ¿puede que me esté llamando alguien?

La curiosidad hizo que su corazón latiera a un ritmo que desconocía. ¡Voy a limpiar la ventana!, se dijo muy decidida…titubeando, desistió, ¡total para qué, serán imaginaciones mías! Se dejó caer en el sofá y volvió a la dejadez de siempre.

Otro día más en la oscuridad, y otra vez ese crac, crac en su ventana.

Esta vez se armó de valor, cogió un trapo y empezó a quitar el polvo de los cristales, la luz exterior se fue colando tímidamente en la habitación, y al mismo tiempo algo iba cambiando en su estado de ánimo. ¿Qué estaba pasando? Otra vez esos ruiditos en la ventana…esta vez entraba tímidamente algún rayito de sol. La claridad iba poco a poco envolviendo a la mujer que sin pensárselo mucho, abrió la ventana y saco la cabeza para mirar. ¡Se sentía una heroína orgullosa de su esfuerzo!

En el poyete de la ventana como un regalo, un montoncito de piñones la estaban esperando. Sin comprender, una sonrisa nerviosa la hizo cambiar la expresión de su cara…luego, una carcajada de alivio se apoderó hasta de su espíritu. Asomándose descubrió como en el pino que tenía al lado, una pequeña ardilla pelaba y lanzaba los piñones hasta su ventana. La dulzura del momento la hizo comprender que hay mil detalles cada día que disfrutar, montones de pequeñas cosas a las que agarrarse para sentirse viva.

Se pintó los labios, se arregló su pelo y “hermosa”, abrió todas las ventanas de su casa para respirar la vida.

Fdo. María

 

EL ARBOL DE LA PSICOLOGÍA

Todo empieza por echar raíces. Tierra, agua y semilla. Tres elementos básicos para que un ser vivo crezca y forme vida.

¿Cuáles son tus raíces? Yo lo equiparo a nuestros principios, valores y creencias.

¿Qué pasa cuando todo esto empieza a germinar? Se forma nuestra identidad, quienes somos y en quien nos vamos convirtiendo.

El apoyo psicológico se adentra en este camino, como si de un compañero de viaje se tratara. Lo llevo en la mochila, de la mano, con distancia pero presente, o mismamente en mi interior más profundo.

Busco echar raíces fuertes, que me sostengan ante los días soleados y nublados, y por ello quiero conocerme, cuidarme y defenderme aprendiendo cada día más de mí. Es mi proceso, solo mío, porque aunque interaccione con los demás, y esté rodeada por ellos, el cambio lo hago desde dentro hacia afuera.

Mi árbol crece despacio, a mi ritmo, al de mis circunstancias de vida, y al que necesito. Hablo de eso, de mis necesidades, pues estoy muy acostumbrada a pensar en las de los demás sin darme cuenta de las mías. Para ello me pregunto, ¿qué quiero?, ¿cómo me encuentro?, ¿hacia dónde quiero ir?, ¿qué necesito para cuidarme y poder cuidar? No es sencilla la tarea de darme respuestas, y por ello pido ayuda, me abro y expreso.

Antes confundía la apertura con miedo, vergüenza, debilidad, vulnerabilidad. Pero con el paso del tiempo, me doy cuenta de que mi compañero de viaje, ese apoyo psicológico, solo me produce bienestar, alivio y seguridad conmigo misma.

Quiero ese apoyo conmigo porque lo elijo, pero no lo necesito. Esto se equipararía a la sabía que corre por mi árbol, desde las raíces hasta las hojas. El motor por el que me muevo saludablemente.

 

 

Durante el proceso de terapia, he tenido épocas de sequía, de enfermedad, y de brotes que lloran. No entendía por qué, y me cuestionaba; con ello aparecían en mí emociones desagradables, como la frustración y la rabia. Pero poco a poco entendí que todo sucedía con motivo, y que ese motivo era seguir creciendo pero aún más fuerte y con más herramientas. Ya no necesitaba dos regaderas con agua, sino que con media podía economizar mis recursos y salir adelante. Estaba haciéndome grande.

Esto me asustó tanto, que me encogí de nuevo.

… ¿Cómo puedo estar así de bien? …

… ¿Algo malo tiene que surgir? …

Salió mi entorno al rescate, porque el resto de árboles que forman mi bosque (amigos, familia, compañeros, vecinos, la asociación y el apoyo psicológico) me dieron esa dosis de vitamina que necesitaba.

El miedo solo me estaba mandando un mensaje: “eres tan importante para ti, que te asustas de lo que vas descubriendo, del crecimiento interior, y de lo que puedes llegar a ser si te lo propones”.

Pero a su vez, pensé: “que precioso es esto”.

 

Fdo. Alba Ortiz Juez

 

 

 

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la cuarta y última  pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

 

  1. Qué es lo que más valoras de vivir aquí.

Anónimo 1: Lo que más me gusta de vivir en la vivienda es la compañía, ya que me complemento bien con mis compañeras, con quien juego a las cartas. Además, la vivienda tiene buena accesibilidad, no tengo ningún escalón y está muy bien. Refuerzo el apoyo que tenemos entre las tres personas que vivimos juntas..

Anónimo 2: Reconozco que con mis compañeras hay que tener mucha paciencia, aunque son muy buenas personas y eso lo compensa. Me gusta la compañía y destaco que con cada compañera tengo una afinidad que me gusta.

Anónimo 3: Valoro la tranquilidad con la que vivo, la convivencia que tenemos y que cuando hay cualquier malentendido enseguida lo hablamos  o mediamos porque somos compañeros.

Anónimo 4: Desde que vivo en el piso estoy más contento, antes en el pueblo tenía conflictos y aquí ya no me pasa estoy tranquilo y tengo calidad de vida.

Anónimo 5: Valoro la comida que está muy buena, como nos divertimos jugando a las cartas… Además destaco que soy mucho más independiente y autónomo y hago cosas del día a día que antes no asumía.

Anónimo 6: Valoro la compañía, somos muy buenos compañeros y tenemos sentido del humor entre todos formamos un equipo y nos animamos unos a otros.

Anónimo 7: Una de las cosas que más me gusta de vivir aquí es el apoyo que recibo de mis compañeros. A veces hablamos poco pero otras veces nos reímos de tontadas que dice uno u otro.

Anónimo 8: Valoro mucho el estar acompañado, antes vivía solo y sentía gran soledad, sin embargo ahora paso el día entero acompañado, y el día se me hace más corto. La asociación me ayuda mucho en mi organización, sobre todo en mi gestión económica.

Anónimo 9: Me siento escuchado y comprendido. Como he dicho antes mi vida ha cambiado para mejor. Vivir en un piso supervisado tiene la ventaja de estar acompañado todos los días por los técnicos que nos aconsejan, asesoran y apoyan en lo que necesitemos.

Anónimo 10: Valoro la compañía que tengo en casa y aunque soy más tímido me gusta estar con mis compañeros. Me siento bien aquí y el apoyo recibido por los técnicos es importante para mi día a día.

 

PD: Esperamos que os hayan gustado los cuatro artículos de vivienda, en los que hemos querido mostrar cuál es la opinión de las personas que deciden vivir junto a otros compañeros en una vivienda supervisada de Salud Mental Aranda, dando voz a las personas que realmente la tienen y que hablan de su experiencia de vida.

Si te han gustado los artículos, no dudes en hacérnoslo llegar a través de comentarios aquí mismo en la web o en nuestros perfiles de redes.

Gracias, por haber dedicado éste tiempo a conocernos un poquito mejor.

 

Fdo. Participantes, con el apoyo del equipo técnico de Viviendas Supervisadas

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la tercera pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

  1. Cuéntame cómo es tú día a día en la vivienda.

Anónimo 1: Me levanta sobre las 10, cuando llega la técnico. Por las mañana suelo ir a la asociación a las actividades. Y por la tarde suelo estar en casa viendo la televisión, ya que me entretiene mucho los programas como “ahora caigo, boom y pasapalabra”. Algunos días de la semana me toca cocinar y hacer la cena o recoger y hacer la limpieza.

Anónimo 2: Suelo madrugar un poco más que mis compañeras y cuando la monitora llega ya estoy levantada. Suelo ir todos los días a la asociación por las mañanas ya que me gusta mucho ir a pintura, lo disfruto y se me da bien. Luego por la tarde suelo estar en casa con mis compañeras pintando o viendo la televisión y algunos días voy de paseo con mi hijo.

Anónimo 3: Salimos a caminar con los compañeros del piso, vamos a clase donde hacemos diferentes actividades, vemos la TV juntos. Además realizamos tareas del hogar y las dividimos para que esté repartido, hacemos la compra cada semana acude una persona.

Anónimo 4: Me levanto por las mañanas, desayuno y acudo a las actividades, también suelo ir con mis compañeros a caminar, hacemos las tareas del hogar, la limpieza, la compra, cocinar.

Anónimo 5: Suelo cocinar, hago las tareas, salgo con mis compañeros y con personas de la asociación hacemos planes como ir al cine o a tomar un café.

Anónimo 6: Me levanto pronto y si puedo salir a dar algún paseo, salgo a la fresca. Si ese día me toca hacer la comida aprovecho y la dejo preparada. Voy a la asociación a hacer las actividades que me toque y por las tardes me gusta leer, escribir y pintar.

Anónimo 7: Me levanto no tan pronto como mi compañero, desayuno, me aseo y según tenga actividad o no, veo la tele, voy a la asociación o me doy un paseo. Realizo las tareas que me corresponden en casa y los fines de semana quedo con mis amigos de Menta para dar una vuelta o tomar algo.

Anónimo 8: Yo también soy de los que madrugan y como soy muy inquieto salía pronto a la calle a pasear. Ahora no puedo porque tengo una historia en la espalda que me pide reposo. Hago las tareas que me tocan según puedo por los dolores que padezco y agradezco mucho a mis compañeros que me ayudan en lo posible. Voy a la piscina y me gusta mucho. Los fines de semana suelo ver a mi ex mujer y mis hijas, eso es algo que me encanta.

Anónimo 9: Me levanto sobre las 8.30-9.00. Voy a la asociación por las mañanas. Hago las tareas que me corresponden día a día. Me gusta ver la TV y salgo a pasear por las tardes y fines de semana. Alguna vez jugamos a las cartas todos en casa y compartimos unas risas.

 

PD: no te pierdas el último artículo que lanzaremos el jueves 27 de mayo.

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

Hoy os dejamos el artículo con la segunda pregunta realizada a los participantes de las viviendas MENTA, ESPLIEGO y AMAPOLA.

  1. ¿Cómo ha sido la época de la pandemia dentro de la vivienda?

Anónimo 1: Inicialmente fue un rollo, con el tiempo y buscando entretenimiento cómo hacer punto, jugando a las cartas o viendo la TV fueron pasando los meses.

Anónimo 2: Lo pasé mal, se me hizo largo. Tenía la necesidad de salir a andar, y lo hacía con un permiso dando un paseo, aunque la gente, “los policías del balcón”, me criticaban por estar en la calle y me hacía sentir muy mal. Me entretuve pintando, jugando a las cartas y viendo la televisión con mis compañeras. Además me gusta mucho leer. Echaba de menos ver a mi familia. Agradezco la visita de los técnicos con quienes hicimos diferentes actividades en casa.

Anónimo 3: Muy mal, no podíamos salir de casa y los técnicos venían a diario donde hacíamos talleres y ejercicios, jugábamos a las cartas al parchís al dominó. En mi caso además aprovechaba para subir y bajar las escaleras del edificio para estirar las piernas.

Anónimo 4: Yo cuando vi que iban a cerrar todo me marché al pueblo con mi familia, allí escuchaba música y hacía crucigramas. Además desde la asociación me traían cuadernos con ejercicios para que me entretuviera y estuviese activo.

Anónimo 5: Aprovechábamos que teníamos un permiso para pasear 30 minutos al día, junto a los paseos y los ejercicios que nos mandaban los técnicos se pasaba mejor el tiempo.

Anónimo 6: Yo valoré las tardes jugando a las cartas, en esa época jugábamos mucho para matar el tiempo.

Anónimo 7: Soy una persona inquieta y movida. Me gusta mucho pasear y me sienta bien. Cuando dijeron que no podíamos salir de casa me sentía cohibido y encerrado. Gracias a los monitores que venían de vez en cuando se pasaba mejor.

Anónimo 8: Yo durante el confinamiento vivía en mi domicilio. Lo pasé francamente mal. Solo, con ansiedad, angustia y muchos pensamientos. Gracias al SAD hablaba todos los días con alguien y no me sentía tan mal. Mantenía mucho contacto con la asociación entre monitores y compañeros que se hacía más llevadero.

Anónimo  9: Durante el confinamiento me sentí muy mal, agobiado, pensaba que no iba a acabar nunca. El contacto con mis hijas era menor y para mí es muy importante.  Menos mal que venían los monitores para hacer actividades con nosotros y pasaba el rato volando.

Anónimo 10: Para mí  también fue agobiante, el hecho de no poder dar ningún paseo. Por lo menos mantenía contacto telefónico con mi familia. Gracias a los monitores hacíamos gimnasia, pintura, juegos, etc.

 

PD: no te pierdas el próximo jueves 20 de mayo la tercera pregunta

¿TE APETECE PASAR?

LAS VIVIENDAS DE SALUD MENTAL ARANDA

 

Desde Salud Mental Aranda queremos enseñaros las viviendas que actualmente tenemos en la asociación, contaros la experiencia de las personas que viven en ellas y como puede ser un día a día cotidiano en este recurso. Hay personas que llevan meses y otras que ya acumulan la experiencia de cinco o incluso más años viviendo en este servicio.

En la actualidad existen 3 viviendas: AMAPOLA, ESPLIEGO y MENTA donde residen un total de 4 mujeres y 7 hombres con edades comprendidas entre los 34 y 65 años.

Para acercarnos un poco más a ellas, os dejamos los siguientes relatos, para que sean las personas que viven en este recurso quienes os lo puedan contar.

A lo largo de éste mes de mayo, cada semana lanzaremos un artículo con las 4 preguntas que les hemos hecho a todos los participantes.

La pregunta de ésta semana es:

  1. Cómo te ha cambiado la vida desde que vives en una vivienda supervisada.

Anónimo 1: Antes vivía en un pueblo de Burgos con mi marido, ya fallecido. Por las mañanas me marchaba al centro de día de un pueblo cercano. Ahora que estoy viviendo en una vivienda supervisada me encuentro muy bien, mi  rutina normalmente es: por las mañanas ir a la asociación y por las tardes lo dedico a mi ocio como puede ser ver la TV, hacer punto o jugar a las cartas con mis compañeras.

Define su vida en la vivienda como “fácil y bonito”.

Anónimo 2: Antes vivía con mi familia, si bien la convivencia era buena de manera intermitente. Desde que estoy en la vivienda estoy bien y me comprometo acudiendo a mis talleres en la asociación por las mañanas. Me gusta ir de paseo y estar por la tarde pintando, viendo la televisión y jugar a las cartas con mi compañera.

Defino mi vida en la vivienda como “distinto y difícil”.

Anónimo 3: Viví en un pueblo de la provincia de Burgos hasta que empecé en la vivienda hace cinco años. Soy la más veterana y he vivido muchas aventuras. Cuando comencé en la vivienda los monitores me hacían sentir muy protegida.

Destaca que en la vivienda se ríen mucho.

Anónimo 4: Antes vivía en un pueblo pequeño que no tenía recursos, ahora tengo más apoyos y recursos, me siento mejor y el cambio ha sido para bien.

Anónimo 5: Vine de Palencia por la recomendación de mi psicólogo que me habló de las viviendas supervisadas “llevo ya 5 años aquí” estoy muy agusto y además soy de los pocos que he pasado por todas las viviendas que tiene la asociación de Aranda.

Anónimo 6: En un principio no quería entrar a los pisos y una vez que lo probé me sorprendió para bien, no imaginaba que sería así. Hago muchas cosas y muchas más que cuando vivía en mi pueblo.

Anónimo 7: Solo puedo decir que me siento agusto en el piso con mis compañeros y valoro mucho el trato que tenemos entre todas ¡El buen ambiente!

Anónimo 8: Sí que ha cambiado. Es diferente. Hace años estaba acostumbrado a la vida de dulzura, a la buena vida, que en el fondo no era la más adecuada y desde que estoy en espliego estoy más organizado.

Anónimo 9: mi vida ha cambiado a mejor, sobre todo en la soledad que sentía antes y ahora no. Me siento acompañado en todo momento por mis compañeros de piso y el profesional de referencia.

Anónimo 10: Es mi segunda casa. Si yo pudiera elegir me gustaría estar en el pueblo pero no me queda más remedio. Me siento agusto aquí, comprendido por mis compañeros y monitores. Tengo que decir que mi vida ha cambiado para bien.

Anónimo 11: En la vivienda me siento bien. Siento que mi vida ha cambiado para bien. Antes en el pueblo estaba más desorganizado y más solo. Ahora con el apoyo diario me siento mejor.

 

PD: no te pierdas el próximo jueves 13 de mayo la siguiente pregunta.

LA PAREJA DE DOS

Dos participantes con experiencia propia de nuestra Asociación Salud Mental Aranda, desde abril de 2020, mantenemos una comunicación telefónica diaria.

Uno tiene el teléfono móvil y un portátil y tablet y el otro teléfono fijo.

En estos 11 meses a través del teléfono y del ordenador, hemos escuchado: canciones profanas y religiosas todas preciosas y normalmente con mensaje y de nuestra época, audiovideos sobre la autoestima, de psicología positiva, de salud física y de los beneficios del ejercicio físico y de la naturaleza, otros vídeos han sido de nuestra Asociación cuando han hablado en los medios de comunicación de radio o televisión, o de la Federación de Salud Mental Castilla y León, de deportes, o de los grabados con motivo del 20 aniversario de nuestra Asociación, también de cómo sentirse bien, de cómo superar la ansiedad, o de la amistad, hemos hablado también de nuestras familias, etc.

Uno de los dos a veces leía e-mails muy constructivos que había imprimido que le habían enviado los profesionales de la Asociación o leía escritos de los muchos apuntes que siempre toma cuando asiste a las clases o habla con los profesionales.

Esto nos ha venido muy bien especialmente cuando hemos estado confinados los primeros meses de la pandemia y actualmente, también repasamos lo que hemos hecho ese día que hablamos o preveemos los quehaceres de los próximos días.

Hablamos mucho de todo lo referente a nuestra Asociación y así a veces hemos hecho sugerencias a algún profesional para que lo tuviesen en cuenta que las han llevado a cabo.

Procuramos no criticar a nadie y así ver las posibles mejoras en la relación que tenemos con esas personas de las cuales hablamos

¿Qué conseguimos en esta comunicación?:

Apoyarnos mutuamente, estar de alguna forma acompañados, conocernos a fondo con sinceridad, crear lazos de amistad, prever en lo posible el futuro, cuidarnos, superar la ansiedad, valorarnos y valorar a los que conocemos, aprender el uno del otro. Es como una terapia.

Ninguno de los dos sentimos adicción a la llamada y a hablar, ni lo sentimos como una obligación. Siempre queremos que el otro se sienta mejor, de eso depende la duración de la llamada. No tenemos un tiempo fijo para comunicarnos.

El gasto que tenemos es mínimo, pues es una llamada que está bajo una tarifa de las que ofrecen actualmente estos servicios.

Es una experiencia de enriquecimiento mutuo. Nos ha servido para superarnos y también prolongar el espíritu de la Asociación que en ella compartimos en las clases presenciales y vemos los frutos de eso de una forma concretizada.

Te agradecemos que hayas leído y compartido nuestra experiencia. 

 

Fdo. Alberto Blanco Platel y Carmelo Esteban Esteban

 

Despedida sin abrazos

Han pasado muchos meses, casi un año, cuando nos recomendaron y nos siguen recomendando, que guardemos una distancia sanitaria o de seguridad, entre no convivientes, entre personas que vivimos en distintos hogares, aunque seamos familia. A su vez, también nos recomendaron otras muchas medidas para protegernos y proteger a los demás, sobre todo a los nuestros.

Hemos aprendido a sonreír con la mirada, a saludarnos con el codo, luego nos dijeron que mejor no, que nos saludásemos con la mano en el corazón; a consolarnos o despedirnos con abrazos en la distancia cruzando nuestros brazos hacia el pecho; pero ¿hemos aprendido a dar nuestro último adiós a un ser querido sin abrazos?

Cuando se va un ser querido, no estamos preparados para su despedida, aunque sepamos que por alguna circunstancia tarde o temprano ya no estará con nosotros, pero, sobre todo, para lo que nunca estamos preparados, por muchos consejos que nos den, es para dar el último adiós a una persona sin abrazos y, esta situación, está afectando a la Salud Mental de muchas familias.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ya advirtió hace tiempo que la Pandemia Mundial afectará a la Salud Mental de toda población, por muy diversas situaciones.

También el Movimiento Asociativo de Salud Mental España, tanto desde Confederación Salud Mental España, como desde Federación Salud Mental Castilla y León, por supuesto desde Salud Mental Aranda y desde todas las Asociaciones que forman parte de este movimiento, están notando un amplio incremento de personas con problemas de Salud Mental derivados o a consecuencia de la Pandemia que estamos sufriendo.

A su vez, son muchos los psicólogos que reiteran esto y nos están avisando, que el tener que despedir a nuestros seres queridos, con normas, sin abrazos, el no poder acudir a funerales, entierros, ritos… son factores que pueden aumentar el sentimiento de impotencia, desesperanza, y añaden más dolor a estas pérdidas, que se caracteriza por una vivencia de saturación psicológica y emocional, y por un gran sentimiento de indefensión, pues la despedida y el acompañamiento en la pérdida de un ser querido, que tanto facilita el proceso de duelo, no pueden verse realizados en estos momentos de Pandemia.

Tristemente, hace poco, mi familia ha experimentado esa carga emocional, perdimos a una persona querida, como le está sucediendo a demasiadas familias. Aunque no fue por este “bichito”, como ha ocurrido en muchas otras familias, pues los fallecimientos se siguen produciendo por diversos motivos; cuando sufres esta situación te das cuenta realmente lo mal que lo han pasado y lo siguen pasando varias familias a lo largo de toda esta Pandemia. Al dolor de despedir a un familiar, se añade, sobre todo, la rabia, la ira, la frustración, la desolación de querer y no poder dar un abrazo, un beso, un simple apretón de manos, de consolar a los tuyos, y lo peor de todo, el sentimiento de soledad que te invade. Es una experiencia muy dura y difícil de gestionar. Ves como gran parte de la familia no puede venir, otra parte elige entre velatorio o entierro, por responsabilidad y por no exponerse, ni exponer a los demás al “bichito”.

Llegado el momento de la última despedida, metes las manos en los bolsillos, apretando los puños fuertemente para soltar esa tensión acumulada, aprietas los dientes bajo la mascarilla para que no se escape ese llanto, ese sollozo de dolor que tienes atrapado en la garganta, a su vez, cierras los ojos fuertemente, ocultos tras unas grandes gafas de sol, para intentar que no se escapen las lágrimas contenidas. Sientes una sensación extraña, con una gran mezcla de emociones, que por unos instantes no sabes sí realmente estas allí o todo forma parte de un mal sueño, es como si estuvieras en “off”.

Te preguntas: ¿Cómo puede gestionar una persona todo este cumulo de emociones y sentimientos?

Los psicólogos recomiendan que para superar estas experiencias y que no afecten demasiado a nuestra Salud Mental, sería bueno que cuando pasase la Pandemia, hiciéramos una despedida como hubiésemos querido. Y hasta que pase la Pandemia, para superar el duelo, nos recomienda no guardarnos las emociones, los sentimientos, que los compartamos con la familia, amigos, ya sea a través de una llamada o a través de una pantalla, que no nos aislemos, y, en caso necesario pedir ayuda profesional.

En mi caso, formar parte del Movimiento Asociativo de Salud Mental, concretamente ser miembro de Salud Mental Aranda, en estos momentos, me está sirviendo de gran ayuda, pues en la Asociación, todos los participantes, contamos con un gran equipo de profesionales que nos enseña, nos da pautas y nos ayuda a gestionar las emociones, en los diversos talleres y actividades que realizamos y, sí lo necesitamos, tenemos el apoyo de nuestra psicóloga.

 

Termino con una pregunta que llevo un tiempo oyendo en diferentes medios de comunicación y que también he escuchado, recientemente, al Director General de la OMS: “¿Quizás nos estamos acostumbrando a oír todos los días una cifra de fallecidos y no pensamos que detrás de cada número hay una persona con nombre y apellidos, y detrás de cada persona se queda una familia rota?

Puede que sea cierto, que nos estemos acostumbrando a oír todos los días cifras y no prestemos atención, quizás debido al cansancio “pandémico” que vamos acumulando, pero  debemos pensar que para dejar de escuchar estas cifras y disminuir los contagios de este “bichito”, en gran parte, depende del comportamiento de todas y todos, de nuestra responsabilidad, de nuestra pequeña aportación para contribuir a frenar esta situación, para que cuanto antes ninguna familia, ya sea por la Pandemia o por otras circunstancias, tenga que pasar por la dura situación de despedir de un ser querido sin abrazos.

Un fuerte abrazo (virtual) y en la distancia a todas las familias que durante esta Pandemia han perdido a un familiar, a un ser querido, a un amigo, y han tenido que darles su último adiós sin un abrazo.

 

MendyLuna