VERANO 2020

¿Qué tiene de especial el verano de este año y como estamos pasando las ansiadas y merecidas vacaciones?

Especial no se sí será la palabra adecuada, pero diferente, distinto a cualquier otro verano pasado, sí que lo es. Es un verano, digamos, atípico, pues no se nos tiene que olvidar que seguimos con una pandemia mundial, con un “bichito” que nos está haciendo cambiar nuestros hábitos de vida, tenemos que aprender a convivir con él nos guste o no, pues este verano para poder disfrutar todos y todas tenemos que poner de nuestra parte, ser responsables y seguir los consejos que nos dan las autoridades sanitarias.

Seguramente la población, no toda, se pensó que después de haber estado “confinados” durante 99 días debido a un Estado de Alarma, había que disfrutar del verano y no pensar en la situación que estamos viviendo. Y es que a la vista de cómo está la situación en nuestro país, pienso que hay parte de la población que no se ha tomado en serio que seguimos viviendo con “la Covid-19”.

Estamos empezando el mes de agosto y nuestro país está lleno de “brotes” o “rebrotes”, como lo quieran llamar, y de zonas que han tenido que “confinar”, y da la impresión que a muchas personas les importa “un pimiento”, por no decir otra palabra más fuerte, lo que pasa. Es cierto que la mayoría cumple con las medidas impuestas, pero esto es cosa de todos y todas y sí seguimos así echaremos a perder todo lo conseguido hasta ahora. ¡Que pronto se nos han olvidado los menajes que aparecieron, en nuestras ventanas y balcones durante el Estado de Alarma, junto a los dibujos del arcoíris que pintaron los más pequeños, aquello de: “todo va a salir bien”!. Tengo mis dudas, pues hasta que no nos han obligado a llevar mascarilla, bajo multa, ni caso, y es que en este país hasta que no nos dan en el bolsillo, como que no va con nosotros. ¡¡No cambiamos!!.

Todos y todas tenemos muchas ganas de salir, divertirnos, ir de fiesta, celebrar comidas familiares, etc… o simplemente de descansar o desconectar, pero tenemos que ser responsables porque tenemos mucho que perder y nada que ganar. No sólo la economía del país se nos puede hundir, más de lo que ya está; tenemos que pensar en el personal sanitario al igual que en muchas personas, que acabaron agotados y necesitan reponerse para estar al pie de cañón por lo que pueda venir de cara al otoño, según nos están advirtiendo; pensar también en nuestros mayores, sobre todo los que están en residencias, para que no vuelva a pasar lo mismo, aunque lamentablemente en el algunas zonas del país ya lo están sufriendo; y por supuesto, pensar en muchos colectivos de personas con capacidades diversas, que han tenido que adaptarse, no sin esfuerzo, a esta nueva situación, ha sido un camino duro y difícil el que han recorrido y ahora que van retomando su día a día, no hagamos que por culpa de unos pocos irresponsables todo vuelva a la “casilla de salida”.

Con lo sencillo que es seguir unas simples normas: mascarilla – distancia social – lavado de manos, para que todo salga bien. Sólo con mirar en las redes sociales de nuestra Asociación, Salud Mental Aranda, vemos como nuestros participantes cumplen con todos los protocolos sanitarios para poder seguir con su rutina diaria, tan beneficiosa y necesaria para ellos.

Sí todos y todas cumplimos podremos disfrutar lo que queda de este verano, de las playas, las montañas, los ríos, el monte, de lo que queramos o podamos y digo podamos porque sé que tristemente hay muchas personas que ni siquiera pueden disfrutar debido a la situación económica que sea producido por el “bichito” y si no queremos que esto empeore y volvamos a sufrir lo que hemos pasado, hay que ser responsables y pensar que  simplemente es un verano atípico, solo uno en nuestras vidas, y más vale perder un verano, que perder vidas, por ser irresponsables con nuestro comportamiento, pues esto es cosa de todos y entre todos lo conseguiremos. Sé que la mayoría de la población cumple y aun así se puede coger el “bichito” en un descuido, con eso tenemos que convivir pero siendo responsables podremos hacer que esto se calme. No seamos egoístas y solo pensemos en nosotros, reflexionemos un poco antes de tomar alguna decisión, con un simple esfuerzo mínimo, no sólo nos protegemos a nosotros sino que no ponemos en riesgo a muchas personas, sobre todo a las más cercanas y vulnerables.

Conclusión estamos viviendo un verano diferente y en el cual tenemos que llevar un nuevo accesorio (mascarilla), aunque nos de calor, guardar la llama “distancia social” y lavado de manos, pero como he mencionado antes, si todos cumplimos, será solamente un verano en nuestras vidas, así que a ser responsables, para no asustarnos ante determinados comportamientos que vemos por los distintos medios de comunicación, que no merecen mención. Nos quedaran muchos veranos por disfrutar, como lo hacíamos antes de la “pandemia”, pero si todas y todos cumplimos.

MendyLuna

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESDE MI VENTANA

Durante los 99 días que duró el “ESTADO DE ALARMA” o “CONFINAMIENTO”, ¿qué he observado desde mi ventana?

El primer día de esta situación que nos tocó vivir, como era domingo, quizás algo de silencio en la calle, sobre todo por la tarde, pues no vi a nadie pasear, ni coches, pero parecido a cualquier domingo de invierno. Fueron pasando los días y entonces sí que  observé un silencio nada habitual, sobre todo durante las semanas más duras. Poco a poco vi como mis vecinos iban arreglando los jardines, podando los setos, cortando el césped, podando los frutales.

Observé como las ventanas y balcones se llenaban de banderas y dibujos de arcoíris. Alguna tarde que otra que me sentaba a tomar un café en mi terraza, veía, a lo lejos, a una persona dando paseos en su terraza y pensaba, “otra persona afortunada como yo,  pues al menos tenemos una terracita donde salir, dar unos pasitos y tomar el sol”.

Cuando miraba hacía la Autovía (A1) vi como solamente pasaban algunos camiones y muy de vez en cuando algún coche, al igual que por la N-122, la carretera que va hacia el polígono industrial, y me invadía una gran tristeza, pensaba: ¿cuándo volverán a verse las carreteras y calles llenas de vehículos?, me daba la impresión de estar en un sueño, sobre todo por ese silencio inusual, que se rompía cada día a las 8 de la tarde, con los aplausos de los vecinos, con los que me emocionaba, sobre todo en los días más difíciles, y alguna lagrimita que otra se me escaba, pues pensaba en las personas que se iban y en la gente que tenía que seguir trabajando y dando todo para vencer a este “Covid-19” y para que el país no se parase del todo.

Un día, durante estos aplausos hubo algo que me llamó la atención, a la derecha de mi terraza hay una residencia de personas mayoras, vi salir a una trabajadora, con la cabeza baja, pensé, ¿cómo habrá sido su jornada?, sobre todo los días en que vi a la UME (Unidad Militar de Emergencias) y los Bomberos de Aranda ir a desinfectar la residencia, y deseaba que todo terminase pronto para que esa persona y muchas otras se pudieran ir a sus casas o donde quisieran como antes de esta “pandemia”.

A lo largo de este tiempo, desde mis ventanas y terraza, he observado muchas cosas, cosas en las que quizás no me había fijado antes o que no apreciaba tanto. He visto como los lilos y los frutales durante la primavera, que se nos escapó, florecían, como esas flores desaparecían y como las flores de los frutales se convertían en frutos, con la llegada del verano.  A lo lejos vi como los páramos iban cambiado de color, como en primavera estaban de un verde que quizás nunca había apreciado, sobre todo con la puesta del sol, pasada la primavera algunos campos se divisan amarillos, campos de cereal, y otros están más verdes, campos de viñedos.

En definitiva, con el paso del tiempo he observado como la naturaleza seguía su ciclo de vida, quizás ajena a lo que las personas estábamos viviendo y sólo podíamos mirar desde nuestras ventanas.

También vi cosas que no me gustaron, sobre todo con las “Fases de Desescalada” y pensaba: “NO, ASÍ NO SALIMOS DE ESTA, QUE ESTO ES COSA DE TODOS”. En fin, no merece la pena mencionarlo ahora que ya podemos disfrutar, dentro de unas normas sanitarias, de las cosas que durante muchos días observamos desde nuestras ventanas.

Ahora que ya estamos inmersos en esta llamada “nueva normalidad” y veo que las calles están llenas de personas paseando, de coches circulando, lo que pienso, sentada en mi terraza, es que ojala nunca más volvamos a escuchar ese “silencio extraño” en nuestras calles, que toda la población sea responsable para no volver a ver pasar las estaciones del año desde nuestras ventanas, como el otoño con sus ocres y demás colores que nos alegran la vista. Y sobre todo que podamos disfrutar, en plena naturaleza, de esos arcoíris, que llenaron muchas ventanas, que cuando los miremos nos acordemos de lo que ha vivido nuestra sociedad, que permanezcan en nuestra memoria y no se nos olvide lo duro que puede llegar a ser ver pasar la vida desde una ventana.

 

MendyLuna

 

 

REFLEXIONEANDO…

Desde mi ventana no  podía saber si el mundo cambiaría para siempre o si después de toda esta situación, las cosas seguirían más o menos parecidas, Pero sí sé que este virus nos estaba dando la oportunidad de mirar nuestra vida de una forma diferente.

 

Tal vez después de esta situación, comprendamos más al resto de personas.  Tal vez ya no nos olvidaremos de lo que nos aporta el resto, de lo que vale un beso, de lo que nos hace sentir un abrazo, lo que vale poder estar cerca de la gente que nos acompaña en el día a día…

Tal vez ahora que hemos tenido tiempo para reflexionar, nos damos cuenta de lo que somos capaces de hacer y de dónde están nuestros propios límites.  (Sigo opinando que están mucho más lejos de lo que nosotros creemos)

 

Como desde mi ventana no  podía ver todo el mundo, decidí mirar desde las ventanas de Amapola, Menta y Espliego a través de los ojos de sus participantes y estas reflexiones son las que hacen que me dé cuenta de que no deberíamos olvidarnos nunca de lo que nos hace ser personas… independientemente de la situación que nos rodeé o de las circunstancias que nos toquen vivir.

Celia G.

REFLEXIONES DESDE LAS VENTANAS DE AMAPOLA…

En Amapola la música nos ha estado acompañando durante todo el confinamiento, nos ha servido para relajarnos, reflexionar, conectar con nosotras mismas, para pasar ratos divertidos e incluso para hacer un karaoke.

Por eso desde Amapola queremos compartir una canción con vosotros. Para que os sirva de inspiración, refugio, relax, desconexión… para que la disfrutéis solos o en compañía.

Y para que veáis que a pesar de las circunstancias según como lo miremos todo puede ser… BONITO.

 

https://www.youtube.com/watch?v=BRTpdxUoJv4

 

Bonito

Todo me parece bonito.

Bonita mañana, bonito lugar.

Bonita la cama, qué bien se ve el mar.

 

Bonito es el día

que acaba de empezar.

Bonita la vida…

Respira, respira, respira

 

Bonita la paz, bonita la vida

Bonito volver a nacer cada día

Bonita la verdad cuando no suena a mentira

Bonita la amistad, bonita la risa

 

Bonita la gente cuando hay calidad

Bonita la gente que no se arrepiente

Que gana y que pierde, que habla y no miente

Bonita la gente, por eso yo digo

 

Bonito

Todo me parece bonito

Bonito

Todo me parece bonito…

 

Begoña, Elena y Pilar.

 

REFLEXIONES DESDE LAS VENTANAS DE ESPLIEGO…

En un abrir y cerrar de ojos todo puede cambiar. Nos cierran las fronteras, los hospitales se saturan, nos limitan salir a las calles y el miedo  se nota en el ambiente. Mientras esto va sucediendo, nos damos cuenta que echamos de menos esas pequeñas cosas que muchas veces durante nuestras rutinas diarias dejamos de lado, todas esas cosas a las que antes no les dábamos importancia.

El coronavirus nos ha traído algunos cambios radicales en nuestra vida en un plazo muy corto de tiempo pero en Espliego eso no nos ha frenado y hemos estado reflexionando y buscando lo positivo, lo que nos ha hecho sentir agusto durante el confinamiento, lo que hemos aprendido  y con lo que de verdad nos queremos quedar.

Estas son algunas de las reflexiones que Marcelino, Francisco, Víctor y Alfonso han querido compartir con nosotros:

 

Más unión en general; sobre todo con mi familia. He  añadido a mi vida otra experiencia y ésta me ha hecho tener más ganas de vivir. 

En ocasiones reflexiono y me sorprende lo bien que he sabido llevarlo.

Mis hermanos me han estado llamando todos los días y eso,  me ha hecho sentir bien.

He aprendido a buscar tiempo para mí, a hacer cosas que realmente me gustan Al pasar más tiempo juntos, el compañerismo se ha visto reforzado.

Alfonso, Francisco, Marcelino y Víctor.

FAMILIAS EN “CONFINAMIENTO” ¿Somos Todas “Iguales”?

Desde que se decretó en nuestro país el “Estado de Alarma”, aquel 15 de marzo de 2020, cuando nuestras vidas cambiaron por completo, cuando nos tuvimos que quedar en casa y las familias tuvimos que acostumbrarnos a pasar las 24 horas del día juntos, sin poder salir a la calle, sólo para lo imprescindible. En los distintos medios de comunicación y redes sociales hemos visto imágenes, escuchado situaciones y circunstancias de cómo lo estaban pasando muchas familias, unas con menores en casa y teletrabajando, otras que tristemente habían perdido algún familiar y no se habían podido de despedir de él, otras contándonos la preocupación por el familiar que está en una residencia de mayores, en fin, infinidad de situaciones, pero ¿cómo hemos vivido el “Estado de Alarma” las Familias con algún familiar con Capacidades Diferentes?

Estas familias, al igual que el resto, hemos tenido que adaptarnos a la situación, reinventarnos, pero con la característica de tener un miembro de nuestra familia con Capacidades Diferentes. Nos invadió el miedo, la preocupación, la incertidumbre por cómo íbamos a afrontar esta situación, imagino que como muchas otras familias, pero con una particularidad: Las familias que conviven con un familiar con Capacidades Diferentes tuvieron que hacer un gran esfuerzo para hacerles entender lo que estaba pasando, pues sus centros ocupacionales se cerraron, se rompió su rutina diaria, tan beneficiosa y necesaria para ellos. Otras cuyo familiar se quedó en el Centro Residencial, Vivienda Tutelada o Supervisada donde vive, tuvieron que adaptarse a tener contacto solamente por teléfono o a través de videollamada. Otras cuyo familiar estaba en casa ese fin de semana y no pudo regresar a su Centro Residencial o Vivienda, han tenido que aprender a convivir las 24 horas con él y no sin dificultades. Otras con más angustia al saber que su familiar ha tendido que  ir trabajar, al considerarle personal imprescindible, pues muchas personas de este colectivo, trabajan en el servicio de limpieza. También preocupadas porque en algún Centro Residencial, tristemente, ha fallecido algún residente por este bichito llamado COVID-19. En fin, multitud de situaciones vividas y de las cuales NO se ha hablado, no hemos sido noticia, quizás algún medio local, ¿por qué?, la respuesta puede que sea otra pregunta: “¿quizás seguimos siendo invisibles para la sociedad?”. NO, al menos eso creo, espero  y deseo. Aunque sí  se habló de estas familias, fue durante la primera semana del confinamiento cuando algunas personas no entendieron que determinados colectivos tenían permisos especiales para lo que se llamó “paseos terapéuticos” y lamentablemente empezaron a increparles desde las ventanas o balcones. Por esos tristes sucesos sí fuimos noticia, que pena.

Ahora, que ya ha finalizado el “Estado de Alarma” y estamos en la llamada “nueva normalidad”, oímos hablar de cómo va a ser la vuelta al cole de nuestros peques, a la universidad, de planes para los distintos sectores industriales y empresariales, reapertura de las residencias de mayores,…., como familiar de personas con capacidades diferentes, me pregunto: ¿cuándo se va a mencionar como va a ser la reapertura de los centros, de las residencias de estos colectivos? Las Gerencias de Servicios Sociales de cada Comunidad Autónoma van dando indicaciones, pero seguimos sin aparecer en los medios de comunicación, en alguno local sí nos han tenido en cuenta, pero a nivel nacional, ¿permanecemos ocultos “debajo de la alfombra”? o ¿en ese cajón que nadie lo abre?, con el paso del tiempo lo veremos.

Lo que sé es que el Colectivo de Capacidades Diversas somos parte de la sociedad. En esta pandemia que seguimos viviendo, se nos considera “personal vulnerable” pero da la impresión que no se acuerdan de nosotros, que no somos noticia, a pesar de haber vivido también situaciones muy complicadas. Como familiar, no pido que se nos dé un trato especial, solamente que se nos tenga en cuenta, que de vez en cuando se acuerden de nosotros, nos mencionen en los distintos medios y sobre todo que nos escuchen; mientras tanto las familias, desde nuestras asociaciones seguiremos poniendo nuestro granito de arena para dar voz a nuestros movimientos asociativos, para hacernos más visibles y para lograr que se rompa la todavía estigmatización que existe hacía los colectivos de Capacidades Diversas.

Afortunadamente, estas familias, como he mencionado, tenemos a nuestras asociaciones que se han preocupado por nosotros siempre y ahora con más dedicación, como es el caso del Movimiento Asociativo al que pertenezco, Salud Mental. Desde el primer momento, del confinamiento también han estado pendientes de las familias, tanto desde Confederación Salud Mental España, como desde Federación Salud Mental Castilla y León, y  por supuesto desde la Asociación Salud Mental Aranda, a través de las redes sociales y otros medios, no han parado de darnos información para afrontar lo que está pasando.

Las familias de Salud Mental Aranda, hemos tenido y seguimos teniendo todo el apoyo necesario de nuestra asociación. Los profesionales se han organizado para estar en contacto con todas las familias. Cada familiar tenemos un profesional de referencia, que se encarga de llamarnos una vez a la semana, y si alguien necesita más atención se le presta. Nuestro profesional de referencia no se ha limitado a preguntarnos: ¿qué tal estas?, ¿cómo llevas la situación?, se ha convertido en un apoyo esencial y muy beneficioso, pues es la persona con la que compartimos nuestras incertidumbres y preocupaciones, quien se ha encargado de saber cómo está la situación en nuestro hogar debido al confinamiento, quién nos aconseja, nos tranquiliza, en definitiva, quién nos escucha pacientemente. Y por supuesto, también tenemos el apoyo de nuestra psicóloga, que en todo momento ha estado y esta  pendiente de las familias. A su vez, algunas familias, que compartimos diversas actividades en la asociación, hemos estado en contacto, sobre todo las que formamos parte del GAM Familias, (GAM, son las iniciales de Grupo de Ayuda Mutua). Es un grupo donde se comparten experiencias, donde aprendemos a cuidarnos, a empoderarnos, a seguir pautas para la mejor relación con nuestro familiar, etc. y guiado por nuestra psicóloga. Este grupo también ha tenido que reinventarse, poco a poco hemos conseguido seguir reuniéndonos, en nuestro horario habitual, a través de las nuevas plataformas digitales, no sin esfuerzo, pues todas las personas no estamos igual de familiarizadas con las nuevas tecnologías, pero con un poco de ayuda y colaboración entre todos, lo hemos conseguido. En las reuniones no estamos todos, pero cada día somos más, a veces fallan las conexiones, otras el audio, el video, pero seguimos intentándolo pues en estos momentos es cuando más necesitamos apoyarnos entre nosotros.

Por último, quiero enviar una GRAN FELICITACIÓN, en el 20 Aniversario de Salud Mental Aranda, a toda la Gran Familia de la Asociación, formamos un equipo  maravilloso y tod@s junt@s seguiremos poniendo voz a la Salud Mental en Aranda y en el entorno rural.

Saludos (virtuales) – Hasta Pronto

MendyLuna

 

REFLEXIONES DESDE LAS VENTANAS DE MENTA….

Durante este confinamiento de ya casi 80 días, me ha dado tiempo a reflexionar sobre la vida. Me gustaría compartir con vosotros aquellas cosas que más echo de menos y que he comenzado a valorar por no poderlas realizar: el poder caminar por la calle libremente, sin horarios, sin restricciones ni medidas, tomarme un café tranquilamente en una terraza, dar un beso o recibir un abrazo pero sobre todo, valorar a las personas que tengo a mi lado: como mis amigos, compañeros y familiares.

Reconozco que he aprendido a trabajar un poquito más la paciencia y dejar que las cosas vayan llegando y pasando a su ritmo.

Durante este confinamiento echo mucho de menos mi rutina diaria y valoro las actividades que desde Salud mental Aranda se imparten. Estoy agradecida de vivir en una vivienda supervisada donde tengo todo lo que necesito.

 

 

Durante este confinamiento también he reflexionado y valorado las pequeñas cosas del día a día, como por ejemplo tener una rutina en la asociación.

Como mi compañera, yo también me siento muy afortunado de vivir en una vivienda supervisada: estáis siendo mi segunda familia.

Estar confinados ha hecho que gane confianza en mí mismo y también con mis compañeros. Soy consciente de que poco a poco me he ido soltando. El confinamiento me ha servido para aprender a adaptarme y vivir la vida de otra manera.

 

Así empiezan las emocionantes reflexiones  sobre el confinamiento de Gema y Valentín, ellos han querido hacerlas visibles  y os invitan a que comentéis las vuestras.

Compartir pensamientos y experiencias nos enriquece.

 

Gema y Valentín.

Teleatención, el nuevo reto

Con motivo de la crisis sanitaria generada por la pandemia del Coronavirus, la asociación Salud Mental Aranda, cerró sus sedes el 16/03/2020.

Sólo permanecieron abiertas las 3 Viviendas Supervisadas, con 9 plazas ocupadas, en las que se reforzó la atención, e implantando todas las medidas necesarias para evitar un posible contagio de los residentes. Las personas de las viviendas han recibido una atención diaria y continua por parte de los técnicos de atención de las viviendas, y con el apoyo del resto del personal técnico como es la responsable del servicio o la psicóloga.

En éstos dos meses y medio, la asociación ha mantenido la atención a todos sus participantes y familiares, llegando a un total de = 210  personas atendidas

  • Se han contabilizado un total de 2188 intervenciones de “Teleatención” (teléfono, whatsapp, videollamadas u otros medios)
  • Hemos realizado un total de 364 visitas y seguimientos presenciales en domicilios particulares
  • Sólo hemos registrado 2 ingresos hospitalarios por motivos psiquiátricos
  • Hemos realizado un total de 28 acompañamientos en gestiones

 

Pasamos de una atención presencial en las sedes, a una “Teleatención”, basada en un seguimiento telefónico y online (para aquellas personas que contasen con los medios para hacerlo) No es una simple llamada de teléfono, sino que contamos con un “Plan de Intervención en Domicilios”, para guiar a los profesionales en la metodología que deben seguir para conseguir una intervención satisfactoria.

Los datos nos demuestran que se ha abarcado al 100% de nuestros participantes e incluso se han atendido nuevas demandas, de situaciones generadas por la Covid19.

La primera fase se centró en detectar todas las posibles situaciones de vulnerabilidad de nuestros participantes, en cuanto a necesidades básicas como alimentos y tratamientos farmacológicos. Nos coordinamos con servicios sociales, Cruz Roja y Cáritas, para gestionar ayudas de alimentos, emergencia social, etc., Asegurándonos que esas necesidades estaban cubiertas, nos ocupamos de dar un apoyo emocional para ayudar a las personas a entender la situación que estábamos viviendo, e intentar mitigar los niveles de ansiedad generados. Resolver dudas sobre trámites pendientes, citas con su psiquiatra, o simplemente ayudarles a mantener el contacto con sus familias y amigos.

Tras la incertidumbre de los primeros días, y poco a poco reduciendo la ansiedad generada por el confinamiento, las intervenciones se han ido centrando en ocupar ese tiempo en casa de forma más “productiva”. Para ello generamos unos “Cuadernillos”, con diversas actividades de los diferentes talleres que realizamos en nuestros servicios, como son ejercicios de estimulación cognitiva, memoria, juegos de cálculo y concentración, pero también mandalas para colorear, ejercicios de actividad física o actividades que estuviesen relacionadas con las emociones y el control del estrés. Llevamos ya tres ediciones, y vamos a por la cuarta. La mejor respuesta es ver el interés que han despertado y que está ayudando a los participantes a continuar con sus terapias que recibían en la sede, pero ahora en casa, con el apoyo continuo de su profesional de referencia. Ésta modalidad de atención, consideramos que ha venido para quedarse, y que va a ser una herramienta muy útil para muchas personas, que por sus circunstancias de salud no puedan incorporarse a las sedes de forma más inmediata, y que puedan seguir recibiendo la atención en su domicilio.

 

Con la desescalada y las diferentes fases, vamos planificando cómo debe ser la atención en los centros a partir de ahora. Nos genera mucha incertidumbre, pero toda adversidad hay que verla como una oportunidad, y en ello estamos.

En Salud Mental Aranda, estamos acostumbrados a situaciones difíciles, y estamos convencidos que vamos a superar ésta pandemia, y que juntos vamos a lograrlo. Nos sentimos orgullosos, de todas las personas que forman parte de ésta entidad, desde sus órganos de gobierno como son los Socios y la Junta Directiva, el Equipo Técnico, el Comité Pro Salud Mental, y sobre todo los Participantes y Familiares. Hemos remado todos juntos, pudiendo decir orgullosos que hemos sido capaces de contener la situación sin ningún caso positivo de Covid19, y que seguiremos trabajando porque así sea.

Aquí tenemos un ejemplo, en ésta fotografía, del trabajo conjunto entre participantes, familiares y técnicos, del Prospect que realizamos en marzo de 2019 y que es nuestra forma de trabajar, TODOS JUNTOS!!!!

Ahora más que nunca, ponemos el foco en la Salud Mental, y la Organización Mundial de la Salud, ya nos advierte que hay que invertir en Salud Mental, porque las secuelas que va a generar una crisis sanitaria de ésta intensidad van a ser muchas y muy graves.

Nos reinventaremos, sacaremos todo nuestro ingenio para dar atención a todas las personas que con un problema de salud mental, nos necesiten. Invertiremos en medios tecnológicos y en formación para que nuestros participantes aprendan a usar las herramientas que tienen a su alcance. También, en hacer que el “teletrabajo” sea una opción y que cuente con los medios que necesita. En adecuar nuestras sedes a la normativa que se estipule para poder dar una atención segura y sin riesgos. Trabajaremos para contar con todos los medios necesarios para dar la atención más completa, y no encontrarnos con una crisis como ésta, que nos obliga a cerrar sin tener un plan B.

Los datos nos demuestran que hemos realizado un gran trabajo, que no debemos bajar la guardia porque el virus sigue ahí, pero que hay que prepararse para una nueva forma de atención para lo que pueda venir en un futuro.

APRENDER Y RENOVARSE, ESE ES NUESTRO RETO!!!

 

Fdo. Eva Fernández Aylagas

Directora de Salud Mental Aranda

#YO ME QUEDO EN CASA

Han pasado 60 días desde que esta frase empezó a formar parte de nuestras vidas. Un domingo primaveral, aunque todavía estábamos en invierno, 15 marzo de 2020, impensable no salir a la calle, claro ¿cómo nos íbamos a quedar en casa con el buen día que hacía?, pero sí nos tocó QUEDARNOS EN CASA por culpa de un bichito que llevaba rondando por el mundo unos meses y también nos golpeó de pleno. Todo cambió a nuestro alrededor, parecía como si alguien hubiese apagado el interruptor, como una frenada en seco, y claro, prácticamente todo nuestro pequeño mundo paró.

También empezaron a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano otras palabras, como: CORONAVIRUS, COVID-19, CONTAGÍO, PANDEMÍA, ESTADO DE ALARMA, CUARENTENA, CONFINAMIENTO, DISTANCIAMIENTO SOCIAL, algunas de ellas hacía un tiempo que las escuchábamos pero nos sonaban como muy lejanas. Quizás  pensábamos que ese bichito, que viajaba de país en país, no se iba a pasear por el nuestro, hasta que poco a poco fuimos viendo que llegaba, y claro también llegó para quedarse. Pero no fue hasta ese pasado día, 15 de marzo, cuando realmente empezamos a tener conciencia de lo que estaba pasando a nuestro alrededor.

Hasta ese día, estábamos tan a gusto con nuestras vidas, como ibamos imaginar que algo así nos pudiera pasar y llegar tan de cerca, ni en la peor de nuestras pesadillas, “eso sólo pasa en las películas”, pero vimos y seguimos viendo, que no es ni una película ni un sueño, ni una pesadilla, es la nueva situación que nos ha tocado vivir, por culpa de un VIRUS (bichito), algo invisible que nos ha cambiado todo por completo, nuestras vidas, nuestras rutinas, nuestro día a día, nuestra forma de ir a la compra, al banco, al médico, al trabajo, las relaciones personales,…

Comenzamos a ver las calles vacías desde nuestras ventanas, balcones o terrazas, al principio, sólo podíamos salir de casa para lo imprescindible, excepto las personas que son necesarias para acabar con este bichito, las elementales para que no se rompa todo nuestro entorno y sobre todo las personas que trabajan, ayudan o colaboran atendiendo a las personas más necesitadas. Nos lo tomamos como algo necesario, esto de quedarnos en casa, debido a las noticias que nos llegaban a través de distintos medios (muy duras), seguramente al ver esas imágenes, es cuando realmente nos dimos cuenta de lo que estaba pasando  al otro lado de la puerta de nuestra casa.

Los primeros días fueron un sin parar de llamadas o VIDEOLLAMADAS, VIDEOCONFERENCIAS sobre todo a los más allegados, para preguntar cómo estaban y comenzamos a pronunciar,  las palabras: ÁNIMO y CUÍDATE, con más fuerza que nunca, a la vez que con algo de miedo, al ver lo que estaba pasando. También, muchos de nosotros, nos tuvimos que poner las pilas en las nuevas tecnologías, algunos para TELETRABAJAR, otros en redes sociales para contactar con varios familiares o amigos a la vez; los estudiantes para seguir con sus clases, en fin que esta nueva forma de hacer las cosas se implantó, y sigue, en nuestro día a día. Surgieron multitud de ideas de diferentes colectivos para entretenernos, sobre todo en las redes sociales, uff, ¡que saturación!, me pregunto: ¿sí tendremos tiempo para disfrutar de todo mientras estemos confinados?, el tiempo lo dirá. Surgió una iniciativa, más bien la copiamos de Italia, los aplausos de toda la población a las 8 de la tarde, desde  sus balcones, terrazas o ventanas, al ritmo del himno oficial de esta situación: RESISTIRÉ, dedicados a todas las personas valientes que han estado y siguen estando, dando todo por el resto de población a la vez que exponiéndose al contagio del virus.

Poco a poco se han ido tomando medidas de alivio para la población, se pueden realizar pequeñas salidas. Se empezó por los niños, para que tuvieran un pequeño respiro, después se han estipulado horarios para las personas mayores, los adultos y los niños,  con precaución, utilizando MASCARILLAS, GEL HIDROALCOHÓLICO, GUANTES (en determinadas circunstancias), pero sobre todo nos insistieron desde el principio de todo esto y nos siguen insistiendo que lo fundamental e imprescindible es LAVARNOS LAS MANOS CON AGUA Y JABÓN AL MENOS DURANTE 20 SEGUNDOS. A su vez empezamos a escuchar las palabras: DESCONFINAMIENTO, FASES PARA LA DESESCALADA, según vaya remitiendo el número de contagios podremos salir a la calle para ir recuperando nuestro día a día, pero poco a poco, muy despacito, con mucho cuidado, respetando las normas para que todo salga bien, y podamos pasar de fase en fase hasta alcanzar lo que han llamado “NUEVA NORMALIDAD”. Para que esto ocurra todos tenemos que ser responsables y seguir las indicaciones.

Todas estas palabras, escritas en negrita, han formado, forman y formarán parte  de nuestras vidas, se quedarán en nuestra  memoria para siempre, al menos eso espero, que nunca se  olviden, que las tengamos muy presentes cuando podamos volver a la “normalidad” o como lo llaman “Nueva Normalidad o Normalidad Covid”, da igual la terminología que se utilice, lo que está claro es que, al menos por un tiempo (¿cuánto?, no se sabe), la vida que teníamos antes del 15 de marzo de 2020 no va a ser igual, tendremos que cambiar muchos de nuestros hábitos y costumbres, adaptarnos a la nueva situación, porque este bichito invisible ha puesto a toda la humanidad patas arriba, ha venido para quedarse entre nosotros más tiempo del deseado, ha  cambiado nuestras vidas en un abrir y cerrar de ojos, y tendremos un antes y un después del 15 de marzo de 2020.

Ojala, cuando esta situación pase y recordemos o volvamos a pronunciar todas estas palabras, pensemos en esas imágenes tan duras que hemos visto y que han causado tanto dolor en la población, que pensemos en todo lo que ha pasado y estamos viviendo en estos momentos, que nos sirva de lección en la vida, que hayamos aprendido que lo importante en este mundo no es el poder ni el dinero, puesto que este bichito no hace distinción, nos toca a todos por igual, sino que lo más importante en esta vida es:  la SOLIDARIDAD, la HUMILDAD, la GENEROSIDAD, el AYUDAR  A LOS MÁS NECESITADOS, pues estamos viendo, que en cualquier momento puede aparecer “algo” que no diferencia a un ser humano de otro y si nos aprendemos a ver lo que realmente es imprescindible y necesario en esta vida ya sabemos lo que pasará.

La Gran Familia de Salud Mental Aranda, como el resto de la población, “#Se Quedó en Casa”, se cerró el centro, hubo que organizar todo para seguir en lo posible atendiendo a todos los participantes. Los técnicos empezaron a teletrabajar desde sus casas, atendiendo a todos los participantes telefónicamente, excepto el personal que va a viviendas.

Desde el primer momento, nos inundaron y nos siguen inundando de mensajes y emails con diferentes actividades para que el día a día nos resulte más ameno, están dando todo para que esta Gran Familia siga adelante, para continuar, en lo posible con las actividades. Nos están ayudando con las nuevas tecnologías para que podamos ponernos en contacto por videollamadas o  videoconferencias, para seguir con algunos talleres y algunas reuniones. Se han adaptado perfectamente a esta nueva situación y están pendientes en todo momento de los participantes.

En fin, tenemos un equipo que está haciendo un estupendo trabajo sobre todo ahora en esta situación tan complicada, que nos anima mucho, y de vez en cuando nos sorprenden con una gran sonrisa, como en el video del Día Internacional del Beso, (me encantó). También han estado activos a través de las redes sociales, colgando información, consejos, videos, etc, al igual que todo el Movimiento Asociativo de Salud Mental, tanto Federación Salud Mental Castilla y León como  Confederación Salud Mental España, han llenado las redes para mostrarnos que ahí seguimos, al pie del cañón pese a las dificultades.

Gracias, una vez,  por vuestra dedicación a esta Gran Familia, mis aplausos de los 8 de la tarde, principalmente, han sido por vosotros. También quiero enviar un gran aplauso a l@s participantes en primera persona, por lo bien que se han adaptado a esta nueva situación y sobre todo a l@s de viviendas que hemos podido ver, en las redes, esos estupendos dulces que han preparado.

Ánimo a tod@s, cada día que pasa es un día menos para volvernos a juntar, con otra “normalidad”, pero con mucha más ilusión y con más ganas de seguir formando parte de esta Gran Familia que es Nuestra  Asociación Salud Mental Aranda. SOMOS UN GRAN EQUIPO y TOD@S JUNTOS LUCHAREMOS para que cuando pase este bichito estemos más unid@s, mientras tanto, las personas no imprescindibles, SEGUIREMOS QUEDÁNDONOS EN CASA.

Besos y Abrazos “Virtuales”

MendyLuna

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resistiré

¿En qué punto vital estamos? ¿Cómo nos afecta esta situación? ¿Qué estamos aprendiendo?

La crisis sanitaria del coronavirus y la medida de confinamiento en casa son factores que marcarán un antes y un después en nuestra vidas.  Esta situación excepcional nos ha roto parte de las rutinas, amenazando nuestra vida física, pero también la estabilidad psicológica, social, política y económica.

La adaptación a la nueva situación requiere un esfuerzo extra por nuestra parte. Los cambios suponen un estrés añadido para todas las personas, pero podemos plantearnos algunas pautas de cuidado para prevenir la alteración del estado de ánimo y los conflictos con las personas con las que vivimos:

Expresar las emociones: en esta situación excepcional y novedosa, nos están surgiendo diferentes emociones con una raíz común: el miedo y la tristeza. Todas las emociones son adaptativas y nos ayudan a vivir; en este caso, es bueno darlas un sentido cuando aparecen para comprenderlas mejor.

La tristeza nos hace siempre valorar lo que tenemos o teníamos, y ahora echamos en falta. Además nos hace encontrarnos con nosotros mismos y reflexionar; y por otro lado, nos invita a compartir lo que sentimos con los de alrededor y acercarnos a ellos pidiendo cariño.

Por otro lado, la emoción que más nos une en estos momentos es el miedo. ¿Y para que nos puede servir? El miedo nos empuja a la prevención y protección, nos ayuda en estos momentos a seguir las medidas recomendadas, y probablemente si no le sintiéramos, nuestra conducta sería mucho más inconsciente y peligrosa. El miedo en sí mismo es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparados.

Mantener una rutina diaria: es importante no variar nuestros horarios de sueño y comidas a lo largo que pasan los días. Esto nos ayudará a conciliar mejor el sueño, y a controlar mejor nuestras emociones, entre otros beneficios.

Evitar la sobre información: ya que aunque sea necesario saber de la actualidad, el exceso de contenidos nos lleva a no saber diferenciar los datos veraces y a caer en un laberinto de noticias negativas. Todo ello puede generarnos sentimientos profundos de angustia.

Comunicarnos: con las personas de nuestro entorno, familiares, amistades, vecinos. Estar aislados no significa estar solos,  y podemos hablar de muchas maneras con todos los avances tecnológicos que hay. Incluso si no les tenemos, las 20 horas es un buen momento para saludarnos de balcón a balcón y ver como estamos todos unidos ante esta situación.

Cuidarnos: no significa cuidar de otros, estamos hablando en esta ocasión de nosotros. La persona más importante de nuestra vida somos nosotros mismos aunque nos rodeen otros muchos allegados. Busquemos tareas que antes no teníamos tiempo de disfrutar, aquí cada uno esconde sus pequeños placeres: tocar un instrumento musical, leer una novela, elaborar una rica receta, coser unos bordados, sacar a la luz nuestra creatividad diseñando alguna manualidad, adentrarnos en un puzle o divertirnos con juegos de mesa. No todo tiene por qué ser “hacer cosas”, también podemos descansar en el sofá el tiempo que nos pida el cuerpo, eso es cuidarnos con relajación.

Practicar ejercicio y estirar un poquito las piernas: trata de buscar cada día, un momento dedicado a realizar actividad física. En internet hay muchos materiales, pero si no lo tenemos a nuestro alcance, podemos pasear por casa moviendo brazos y piernas a su vez. La falta de movimiento puede interferir en nuestra higiene del sueño y en nuestro estado anímico.

Disfrutar las rutinas laborales: para los que siguen acudiendo a su puesto de trabajo, para los que teletrabajan o para los que trabajan siempre en sus tareas domésticas, es importante no perderlas de vista y reforzarnos por seguir desarrollándolas. Somos muy útiles y productivos en esta situación de corresponsabilidad social.

Para quienes conviven con otras personas, es importante mantener ciertas normas, repartos de tareas y regulación en los horarios. Crear rincones en la casa para las diferentes actividades, nos ayuda a no caer en el malestar de estar siempre en el mismo lugar. Se pueden diferenciar también espacios individuales y espacios comunes. Por último, es vital procurar llevar una comunicación saludable: escuchando, intentando respetar los turnos de palabra, expresando nuestras emociones y pensamientos y tomando decisiones consensuadas.

En esto momentos, hay que tener presente que esta situación es temporal,  es una carrera con salida y meta, en la cual vamos a aprender muchas cosas. Nos llevaremos nuevos principios y valores morales, o afianzaremos los que ya teníamos. Porque sí, hasta de las situaciones difíciles se puede sacar algo bueno. Pongamos el foco en el vaso medio lleno.

Desde la gran familia que formamos Salud Mental Aranda, te mandamos toda nuestra fuerza y cariño.

Todo va a salir bien

¡Resistiremos!

Fdo. Alba Ortiz Juez

Psicóloga de Salud Mental Aranda