¿En qué punto vital estamos? ¿Cómo nos afecta esta situación? ¿Qué estamos aprendiendo?

La crisis sanitaria del coronavirus y la medida de confinamiento en casa son factores que marcarán un antes y un después en nuestra vidas.  Esta situación excepcional nos ha roto parte de las rutinas, amenazando nuestra vida física, pero también la estabilidad psicológica, social, política y económica.

La adaptación a la nueva situación requiere un esfuerzo extra por nuestra parte. Los cambios suponen un estrés añadido para todas las personas, pero podemos plantearnos algunas pautas de cuidado para prevenir la alteración del estado de ánimo y los conflictos con las personas con las que vivimos:

Expresar las emociones: en esta situación excepcional y novedosa, nos están surgiendo diferentes emociones con una raíz común: el miedo y la tristeza. Todas las emociones son adaptativas y nos ayudan a vivir; en este caso, es bueno darlas un sentido cuando aparecen para comprenderlas mejor.

La tristeza nos hace siempre valorar lo que tenemos o teníamos, y ahora echamos en falta. Además nos hace encontrarnos con nosotros mismos y reflexionar; y por otro lado, nos invita a compartir lo que sentimos con los de alrededor y acercarnos a ellos pidiendo cariño.

Por otro lado, la emoción que más nos une en estos momentos es el miedo. ¿Y para que nos puede servir? El miedo nos empuja a la prevención y protección, nos ayuda en estos momentos a seguir las medidas recomendadas, y probablemente si no le sintiéramos, nuestra conducta sería mucho más inconsciente y peligrosa. El miedo en sí mismo es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparados.

Mantener una rutina diaria: es importante no variar nuestros horarios de sueño y comidas a lo largo que pasan los días. Esto nos ayudará a conciliar mejor el sueño, y a controlar mejor nuestras emociones, entre otros beneficios.

Evitar la sobre información: ya que aunque sea necesario saber de la actualidad, el exceso de contenidos nos lleva a no saber diferenciar los datos veraces y a caer en un laberinto de noticias negativas. Todo ello puede generarnos sentimientos profundos de angustia.

Comunicarnos: con las personas de nuestro entorno, familiares, amistades, vecinos. Estar aislados no significa estar solos,  y podemos hablar de muchas maneras con todos los avances tecnológicos que hay. Incluso si no les tenemos, las 20 horas es un buen momento para saludarnos de balcón a balcón y ver como estamos todos unidos ante esta situación.

Cuidarnos: no significa cuidar de otros, estamos hablando en esta ocasión de nosotros. La persona más importante de nuestra vida somos nosotros mismos aunque nos rodeen otros muchos allegados. Busquemos tareas que antes no teníamos tiempo de disfrutar, aquí cada uno esconde sus pequeños placeres: tocar un instrumento musical, leer una novela, elaborar una rica receta, coser unos bordados, sacar a la luz nuestra creatividad diseñando alguna manualidad, adentrarnos en un puzle o divertirnos con juegos de mesa. No todo tiene por qué ser “hacer cosas”, también podemos descansar en el sofá el tiempo que nos pida el cuerpo, eso es cuidarnos con relajación.

Practicar ejercicio y estirar un poquito las piernas: trata de buscar cada día, un momento dedicado a realizar actividad física. En internet hay muchos materiales, pero si no lo tenemos a nuestro alcance, podemos pasear por casa moviendo brazos y piernas a su vez. La falta de movimiento puede interferir en nuestra higiene del sueño y en nuestro estado anímico.

Disfrutar las rutinas laborales: para los que siguen acudiendo a su puesto de trabajo, para los que teletrabajan o para los que trabajan siempre en sus tareas domésticas, es importante no perderlas de vista y reforzarnos por seguir desarrollándolas. Somos muy útiles y productivos en esta situación de corresponsabilidad social.

Para quienes conviven con otras personas, es importante mantener ciertas normas, repartos de tareas y regulación en los horarios. Crear rincones en la casa para las diferentes actividades, nos ayuda a no caer en el malestar de estar siempre en el mismo lugar. Se pueden diferenciar también espacios individuales y espacios comunes. Por último, es vital procurar llevar una comunicación saludable: escuchando, intentando respetar los turnos de palabra, expresando nuestras emociones y pensamientos y tomando decisiones consensuadas.

En esto momentos, hay que tener presente que esta situación es temporal,  es una carrera con salida y meta, en la cual vamos a aprender muchas cosas. Nos llevaremos nuevos principios y valores morales, o afianzaremos los que ya teníamos. Porque sí, hasta de las situaciones difíciles se puede sacar algo bueno. Pongamos el foco en el vaso medio lleno.

Desde la gran familia que formamos Salud Mental Aranda, te mandamos toda nuestra fuerza y cariño.

Todo va a salir bien

¡Resistiremos!

Fdo. Alba Ortiz Juez

Psicóloga de Salud Mental Aranda

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