Mayo de 2017. Una formación sobre asistente personal me ofrecía la oportunidad de conocer la Asociación Salud Mental Aranda.

2021. Después de 4 años compaginando mi trabajo con el estudio de la carrera de psicología me asalta una duda. ¿Y ahora? ¿Dónde te ves realizando las prácticas? ¿Hacia dónde viramos el barco y en qué eje dentro de la psicología quieres desarrollarte como profesional?

Poco tarde en pensar en que Salud Mental Aranda era el sitio, en el mismo sitio en el que había estado años atrás realizando esa primera formación.

Tan fácil como hablar con Alba Ortiz, la psicóloga del centro, una pequeña reunión y toda la intención en ayudarme en esta parte de mi formación.

Al poco tiempo comencé y pese a que los primeros días siempre es más difícil, hasta que conoces la entidad, compañeros y personas con las que se trabaja…a mí me lo pusieron bien fácil.

¡Sincronizamos la agenda, ajustamos tiempos y comenzamos una nueva experiencia!

Y pese a que parecía largo aquí estoy, escribiendo esto en mi última semana con la entidad. Han sido 7 meses en donde he aprendido mucho sobre la Salud Mental, pero sobre todo he aprendido a cambiar esos estigmas, prejuicios y creencias que muchos tenemos sobre lo que es la salud mental.

Dentro de la Asociación se me ha dado la oportunidad de crecer profesionalmente, he aprendido y he realizado diferentes acciones como por ejemplo llevar a cabo sesiones con nuevas personas que demandan un servicio psicológico; la observación de casos; el trabajo con familiares tanto en adultos como en el proyecto infanto juvenil…Todo ello con supervisión obviamente, pero todo ello también con mucha apertura. He podido llevar a cabo muchas acciones sola, organizar mi agenda, tener mis propios casos y sentirme desde muy pronto una compañera más. Gracias a ello, el aprendizaje no ha sido solo profesional. Personalmente me llevo unas competencias mucho más trabajadas. La mejora y el desarrollo eficiente de nuestra salud mental pasa por escucharnos, empatizar con el de al lado y sobretodo no juzgar nunca.

He podido aprender de todos y cada uno de los casos con los que he trabajado, ya sea a nivel grupal o individual, y es que la salud mental es un campo en donde cada persona es un mundo. Cada persona somos diferente y ahí está la magia. No hay rutina, eres versátil y flexible. Aprendes a adaptarte y cada situación es única.

Después de 7 meses me voy con una sensación extraña. Desconozco si Salud Mental Aranda se volverá a cruzar en mi camino como ya lo hizo años atrás, solo sé que no suena a un adiós.

Por último, quería aprovechar este espacio para darte las gracias a ti. Posiblemente seas uno de los trabajadores de la asociación, y con suerte hasta nos habremos cruzado un par de días por los despachos. Gracias por ponérmelo fácil.

Gracias a ti, posiblemente familiar que acude o conoce el centro, que apoya y de manera voluntaria ayuda a que la asociación y el reconocimiento de la salud mental cada vez esté más consolidado en Aranda y la Ribera.

Y sobre todo gracias a ti, tú que como usuario o participante trabajas diariamente para que tu salud mental prime por encima de todas las cosas. Gracias por tu valentía, por tu trabajo y por dejarnos ayudar.

Seguimos.

 

Fdo: Maria Martínez Arauzo

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